¿Por qué no se terminan de curar los resfriados en invierno?

La doctora María Victoria Sánchez Simonet, jefa de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Vithas Málaga,
La doctora María Victoria Sánchez Simonet, jefa de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Vithas Málaga, - VITHAS MÁLAGA
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Publicado: jueves, 5 febrero 2026 12:29

MÁLAGA 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

Con la llegada del invierno y el descenso persistente de las temperaturas, es común escuchar en las consultas médicas y en el entorno social una queja recurrente: "no termino de curar este resfriado". Esta sensación de encadenar un proceso catarral tras otro sin una recuperación completa no es una percepción subjetiva, sino una realidad clínica que responde a factores ambientales, biológicos y de comportamiento social.

Según los últimos datos del Sistema de Vigilancia de Infección Respiratoria Aguda (Sivira) del Instituto de Salud Carlos III, la tasa de infecciones respiratorias agudas (IRAs) en Atención Primaria ha alcanzado recientemente los 643 casos por cada 100.000 habitantes. Esta alta circulación vírica, donde predominan la gripe, el rinovirus y el virus respiratorio sincitial (VRS), crea un escenario propicio para las reinfecciones sucesivas.

Para la doctora María Victoria Sánchez Simonet, jefa de la Unidad de Medicina Interna del Hospital Vithas Málaga, este fenómeno de "empalmar" resfriados está directamente relacionado con cómo el frío afecta a nuestras defensas naturales.

"El aire frío y seco del invierno no solo ayuda a que los virus sobrevivan más tiempo en el ambiente, sino que impacta directamente en nuestra primera línea de defensa: la mucosa nasal. Al disminuir la temperatura en las fosas nasales, se produce una vasoconstricción que reduce el flujo sanguíneo y, con ello, la llegada de células inmunitarias encargadas de frenar la entrada de patógenos", expone la especialista.

¿RESFRIADO MAL CURADO O NUEVA INFECCIÓN?

Uno de los errores más comunes es pensar que un resfriado que dura más de dos semanas es el mismo proceso que no termina de curar. Sin embargo, la especialista aclara que "en la mayoría de los casos, se trata de infecciones consecutivas. Un sistema inmunitario que acaba de combatir un virus puede quedar temporalmente debilitado o 'distraído', lo que facilita que un segundo o tercer virus aproveche esa ventana de vulnerabilidad. En invierno, al pasar más tiempo en espacios cerrados y con menor ventilación, la exposición a diferentes cepas virales es constante".

Además, factores como la menor exposición solar (que reduce los niveles de vitamina D, esencial para el sistema inmune) y la sequedad ambiental provocada por las calefacciones, contribuyen a que las mucosas se vuelvan más permeables a los virus.

"No es que el resfriado sea más fuerte, es que nuestro organismo tiene menos tiempo para recuperarse entre un asalto y otro", añade la doctora Sánchez Simonet.

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