Actualizado 19/07/2021 13:32 CET

¡No te equivoques! El corte de digestión es un mito pero te contamos el porqué

Archivo - Hombre comiendo dentro de la piscina.
Archivo - Hombre comiendo dentro de la piscina. - FOTOGRAFIA INC/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 18 Jul. (EDIZIONES) -

   Aunque la creencia popular así no lo describa, el corte de digestión es un mito, y por desgracia bastante extendido. El corte de digestión no existe y es que, precisamente, con este fenómeno el proceso digestivo no se detiene. ¿Qué sucede entonces?

   En una entrevista con Infosalus, el enfermero Roberto Barcala, coordinador del Grupo de Trabajo SEMES-Socorrismo, explica que no existe el corte de digestión porque el proceso digestivo no se detiene, por lo que asociar este fenómeno bañarse es un error, según afirma, señalando que se trata de un problema circulatorio.

   "Lo que puede ocurrir después de una comida copiosa en la playa o en la piscina es que la inmediata inmersión en agua fría pueda ser el desencadenante de un síncope por hidrocución, esto es un problema circulatorio y no digestivo. Es en sí un shock termodiferencial", detalla Barcala.

   Así, precisa que la culpa no la tiene la comida copiosa, sino que cualquier cambio de temperatura brusco puede desencadenar el síncope por hidrocución.

   "Lo que pasa es que, tradicionalmente, se ha asociado a las comidas, ya que se hacen en verano, al sol y en las horas de más calor, lo que supone un contraste térmico mayor por la hipertermia. Esto no sólo lo causan las comidas, también el trabajo físico, la actividad deportiva a altas temperaturas, o simplemente estar tumbado al sol y lanzarse de golpe al agua", precisa el experto de SEMES.

   En este punto, recuerda que no está recomendado ni correr ni nadar justo después de comer: "El rendimiento físico se ve afectado por lo que nuestras capacidades natatorias pueden disminuir, generar malestar y no tener la destreza suficiente para llegar nadando a un lugar seguro. Como no está recomendado correr justo después de comer, ocurre lo mismo con nadar".

   A su vez, el coordinador del Grupo de Trabajo SEMES-Socorrismo, enumera las principales recomendaciones que existen para prevenir este tipo de incidentes:

   1.- Evitar entrar en el agua de forma brusca. Es necesario aclimatar el cuerpo mojándose previamente la cara, nuca, muñecas y acceder al agua de forma progresiva.

   2.- Escoger lugares para el ocio acuático con vigilancia de socorristas.

   3.- Nunca bañarse sólo, ya que, en caso de sufrir algún contratiempo, siempre tendremos a un compañero que pueda ayudar o alertar a los servicios de socorro.

   4.- Todas las personas deberían conocer la RCP básica, ya que la tasa de supervivencia está relacionada con la prontitud en el inicio de las maniobras de reanimación.

   Desde SEMES también añaden que podemos prevenirlo entrando poco a poco en el agua, mojándonos previamente nuca, muñecas y pies y evitando zambullirnos de golpe. "La famosa espera de 2 horas antes de entrar en el agua es aconsejable en caso de comidas muy copiosas, aunque dicha espera no evita el 'síndrome de hidrocución'", subraya la sociedad científica. Igualmente, precisa que si aparece algún tipo de malestar, tipo mareo, nauseas, dolor de cabeza, calambres, etc., hay que salir inmediatamente del agua.