No seguir la dieta sin gluten en celiaquía puede derivar en anemia u osteoporosis

Archivo - Persona con celiaquía.
Archivo - Persona con celiaquía. - MARIANVEJCIK/ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 11 mayo 2026 12:37

MADRID 11 May. (EUROPA PRESS) -

Las personas con celiaquía que no siguen "correctamente" la dieta pueden tener síntomas digestivos y verse afectados en su día a día, pero también presentar complicaciones derivadas de la malabsorción de nutrientes, como anemia ferropénica u osteoporosis, según el experto de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) y especialista en aparato digestivo y responsable de la Unidad de Enfermedad Celíaca en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid, Sergio Farrais, que ha incidido en que el único tratamiento eficaz es seguir una dieta sin gluten "estricta y de por vida".

Asimismo, esta patología puede asociarse a otras enfermedades autoinmunes y manifestaciones extraintestinales, y aunque es muy poco frecuente, la exposición mantenida al gluten también puede aumentar la morbimortalidad y favorecer la aparición de determinados tumores intestinales.

Con motivo del Día Nacional de la Enfermedad Celiaca, que se celebra el 16 de mayo, el especialista ha recordado que esta dieta debe mantenerse "sin incumplimientos", incluso en aquellos pacientes que no presentan síntomas digestivos al consumir gluten.

La enfermedad celiaca es una patología autoinmune que afecta aproximadamente a un 1 por ciento de la población mundial, pero se estima que entre un 50 y un 70 por ciento de las personas con celiaquía no saben que la padecen, aunque esta cifra varía según la población estudiada. Además, incluso tras el diagnóstico, seguir correctamente el tratamiento continúa siendo un reto para muchos pacientes.

HASTA EL 50% DE LOS CELIACOS NO SIGUEN EL TRATAMIENTO

En este contexto, la adherencia al tratamiento puede verse dificultada por la complejidad de la dieta sin gluten, el desconocimiento de los pacientes, la ausencia de síntomas digestivos, las limitaciones sociales o el impacto económico en las familias. De hecho, algunos estudios apuntan a que hasta el 50 por ciento de las personas con celiaquía no siguen correctamente el tratamiento.

Los errores en la dieta pueden producirse tanto de forma consciente como accidental, por lo que, según ha explicado Farrais, muchos pacientes creen que siguen adecuadamente la dieta, pero "continúan expuestos al gluten sin saberlo".

"La dieta sin gluten es compleja y requiere aprendizaje: conocer la clasificación de alimentos, interpretar correctamente el etiquetado o comprender cómo funciona el contacto cruzado, que sucede cuando un alimento sin gluten entra en contacto con otro que sí lo contiene", ha señalado el especialista.

Existen pruebas capaces de detectar trazas de gluten en heces u orina que pueden ser útiles para valorar la adherencia a la dieta sin gluten. Además, en aquellos pacientes en los que existen dudas sobre si la dieta se está realizando correctamente, estas determinaciones permiten recoger muestras tras la ingesta en diferentes ambientes o situaciones concretas e intentar "identificar en qué contexto o con qué alimentos se han producido posibles transgresiones dietéticas".

El seguimiento médico de la enfermedad celiaca es "crónico y requiere visitas periódicas a la consulta", más frecuentes al inicio y posteriormente más espaciadas si la patología está controlada. En este sentido, el especialista ha incidido en que idealmente los pacientes deberían también "contar con el acompañamiento de un dietista-nutricionista que los ayude a comprender su tratamiento", aunque en muchas ocasiones este apoyo no está disponible.

LIMITACIONES SOCIALES

Asimismo, las limitaciones sociales también influyen en la adherencia. La adolescencia es una etapa especialmente compleja, ya que se produce una transición en el manejo de la enfermedad en la que el control de la dieta pasa de los padres o tutores al propio paciente.

Al mismo tiempo, aquellos adultos que no presentan síntomas digestivos (una situación que puede afectar al 30 por ciento de las personas adultas con celiaquía) pueden tener mayores dificultades para mantener una dieta estricta al no percibir consecuencias inmediatas tras la ingesta de gluten.

A esto se le suma el impacto económico de la dieta sin gluten, ya que la cesta de la compra de una persona con celiaquía se puede encarecer en alrededor de 1.000 euros cada año.

"En la enfermedad celiaca existe una asociación familiar: cuando hay una persona celiaca en la familia, aumenta la probabilidad de que otros miembros también lo sean, lo que multiplica el impacto económico en algunos hogares", ha continuado.

Aunque todavía no existe ningún fármaco capaz de sustituir o permitir realizar incumplimientos en la dieta sin gluten, parte de los esfuerzos en investigación se dedican a encontrar estrategias terapéuticas dirigidas especialmente al pequeño porcentaje de personas que no responde adecuadamente a la dieta sin gluten, o a aquellas que tienen dificultades para seguirla de forma estricta por motivos sociales o relacionados con su estilo de vida.

Estas líneas de investigación, en general, buscan mejorar la calidad de vida de los pacientes ante la dificultad de mantener una dieta completamente libre de gluten.

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