No hace falta llegar a los 10.000 pasos: esto es lo que importa para proteger el corazón

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Publicado: viernes, 16 octubre 2026 8:15

   MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -

La actividad física es uno de los pilares de la prevención cardiovascular, pero incorporarla a la rutina no siempre resulta sencillo. Para mejorar la salud del corazón, no todo depende de alcanzar una cifra concreta de pasos o de seguir entrenamientos exigentes: la regularidad, la adaptación a las capacidades de cada persona y la posibilidad de mantener el hábito también son factores importantes.

   Una nueva declaración científica del Colegio Americano de Cardiología (Estados Unidos) afirma que el ejercicio físico debe prescribirse como un componente fundamental de la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares (ECV).

CUÁNTOS PASOS AL DÍA SE ASOCIAN CON BENEFICIOS PARA EL CORAZÓN

    La declaración, publicada en 'JACC', subraya que la mayor reducción del riesgo cardiovascular se produce cuando las personas sedentarias aumentan su nivel de actividad física, aunque sea ligeramente, y que la mejor prescripción de ejercicio es aquella que es segura, individualizada, alcanzable y sostenible a lo largo del tiempo.

   La baja aptitud cardiorrespiratoria es un predictor de enfermedades cardiovasculares futuras, comparable a los factores de riesgo cardiovascular tradicionales como el tabaquismo, la hipertensión, el colesterol alto y la diabetes; sin embargo, la prescripción de ejercicio no se integra de forma consistente en la atención cardiovascular de rutina.

La declaración científica destaca la amplia evidencia que demuestra que la actividad física regular, el ejercicio estructurado y la aptitud cardiorrespiratoria mejoran la capacidad de ejercicio, reducen las hospitalizaciones y mejoran la calidad de vida.

   "El mensaje más importante es que cualquier actividad física es mejor que ninguna", enuncia Jonathan N. Myers, científico investigador en salud del sistema de atención médica de la Administración de Veteranos de Palo Alto (Estados Unidos) y presidente del comité de redacción de la declaración.

"Los pacientes no necesitan convertirse en atletas para mejorar su salud cardiovascular. Pequeños aumentos en la actividad física pueden producir beneficios significativos, especialmente para quienes actualmente son inactivos".

   Por ejemplo, la declaración destaca la creciente evidencia de que se pueden lograr beneficios cardiovasculares significativos con menos de 10.000 pasos diarios. Los datos sugieren que entre 5.000 y 7.000 pasos al día se asocian con mejoras clínicamente importantes y reducciones sustanciales en la mortalidad cardiovascular y por todas las causas en muchos adultos.

CÓMO DEBE ADAPTARSE EL EJERCICIO A CADA PERSONA

   De esta forma, las principales recomendaciones y consideraciones de la declaración incluyen: las prescripciones de ejercicio deben individualizarse en función de la condición cardiovascular del paciente, su capacidad funcional, sus síntomas, los objetivos del tratamiento y sus preferencias. Por otra parte, el entrenamiento de fuerza debería complementar el ejercicio aeróbico en la mayoría de los adultos. Asimismo, los dispositivos portátiles y los programas de rehabilitación virtuales o en el hogar pueden ayudar a fomentar la participación en el ejercicio y la adherencia a largo plazo, especialmente cuando se combinan con programas estructurados como la rehabilitación cardíaca.

   También se concluye que las pruebas de esfuerzo rutinarias no son necesarias antes de comenzar a hacer ejercicio en la mayoría de las personas asintomáticas o clínicamente estables, pero pueden proporcionar información valiosa para la prescripción de ejercicio individualizado cuando sea clínicamente apropiado.

   En cuanto a la rehabilitación cardíaca, esta sigue siendo el tratamiento de primera línea para muchos pacientes con enfermedad cardiovascular y su acceso debería ampliarse. Si bien el reembolso del seguro sigue siendo una barrera para muchos, se deberían proporcionar programas de ejercicio individualizados a quienes padecen enfermedad cardiovascular diagnosticada y no pueden participar en programas formales de rehabilitación cardíaca.

   Los autores también abogan por una mayor integración del asesoramiento sobre ejercicio en la atención cardiovascular rutinaria, un mayor acceso a la rehabilitación cardíaca y una investigación adicional sobre estrategias que mejoren la adherencia a largo plazo a la actividad física.

   "El ejercicio es una de las terapias más eficaces disponibles para prevenir y controlar las enfermedades cardiovasculares, pero aún se utiliza poco en la atención médica habitual. Esta declaración proporciona a los profesionales sanitarios herramientas prácticas para ayudar a los pacientes a incorporar el ejercicio de forma segura en sus planes de tratamiento y mejorar su salud cardiovascular a largo plazo", comenta Myers.

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