Publicado 03/08/2022 07:20

No dormir 9 horas pueden acarrear problemas en el desarrollo cerebral y cognitivo persistente en los niños

Archivo - Niña durmiendo.
Archivo - Niña durmiendo. - ISTOCK/WEEKEND IMAGES INC. - Archivo

MADRID, 3 Ago. (EUROPA PRESS) -

Los niños en edad escolar que duermen menos de nueve horas por noche presentan diferencias significativas en ciertas regiones del cerebro responsables de la memoria, la inteligencia y el bienestar en comparación con los que duermen las nueve a doce horas recomendadas por noche, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland (UMSOM), en Estados Unidos.

Estas diferencias se correlacionaron con mayores problemas de salud mental, como la depresión, la ansiedad y los comportamientos impulsivos, en aquellos que carecían de sueño, según publican los investigadores en la revista 'Lancet Child & Adolescent Health'. El sueño inadecuado también se relacionó con dificultades cognitivas con la memoria, la resolución de problemas y la toma de decisiones.

La Academia Americana de Medicina del Sueño recomienda que los niños de entre 6 y 12 años duerman entre 9 y 12 horas por noche de forma regular para promover una salud óptima. Hasta ahora, ningún estudio había examinado el impacto duradero del sueño insuficiente en el desarrollo neurocognitivo de los preadolescentes.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores examinaron los datos recogidos de más de 8.300 niños de entre 9 y 10 años inscritos en el estudio Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD).

Examinaron imágenes de resonancia magnética, historiales médicos y encuestas completadas por los participantes y sus padres en el momento de la inscripción y en una visita de seguimiento de dos años a los 11 o 12 años de edad. El estudio ABCD, financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), es el mayor estudio a largo plazo sobre el desarrollo del cerebro y la salud infantil en Estados Unidos.

"Descubrimos que los niños que no dormían lo suficiente, menos de nueve horas por noche, al principio del estudio tenían menos materia gris o un menor volumen en ciertas áreas del cerebro responsables de la atención, la memoria y el control de la inhibición en comparación con los que tenían hábitos de sueño saludables", explica el autor correspondiente del estudio, el doctor Ze Wang, profesor de Radiología Diagnóstica y Medicina Nuclear de la UMSOM.

"Estas diferencias persistieron después de dos años, un hallazgo preocupante que sugiere un daño a largo plazo para aquellos que no duermen lo suficiente", añade.

Este es uno de los primeros hallazgos que demuestran el potencial impacto a largo plazo de la falta de sueño en el desarrollo neurocognitivo de los niños. También proporciona un apoyo sustancial a las actuales recomendaciones sobre el sueño en los niños, según el doctor Wang y sus colegas.

En las evaluaciones de seguimiento, el equipo de investigación descubrió que los participantes del grupo de sueño suficiente tendían a dormir gradualmente menos a lo largo de dos años, lo cual es normal a medida que los niños entran en la adolescencia, mientras que los patrones de sueño de los participantes del grupo de sueño insuficiente no cambiaron mucho.

Los investigadores controlaron la situación socioeconómica, el sexo, el estado de pubertad y otros factores que podrían influir en la cantidad de sueño de un niño y afectar al cerebro y la cognición.

"Intentamos equiparar los dos grupos lo más posible para comprender mejor el impacto a largo plazo de la falta de sueño en el cerebro de los preadolescentes --explica Wang--. Se necesitan estudios adicionales para confirmar nuestro hallazgo y para ver si alguna intervención puede mejorar los hábitos de sueño y revertir los déficits neurológicos".

La Academia Americana de Pediatría anima a los padres a promover buenos hábitos de sueño en sus hijos. Sus consejos incluyen hacer del sueño suficiente una prioridad familiar, mantener una rutina de sueño regular, fomentar la actividad física durante el día, limitar el tiempo de pantalla y eliminar las pantallas por completo una hora antes de acostarse.

"Este es un hallazgo crucial del estudio que señala la importancia de realizar estudios a largo plazo sobre el cerebro del niño en desarrollo --destaca E. Albert Reece, vicepresidente ejecutivo de Asuntos Médicos de la UM Baltimore, y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland--. A menudo se pasa por alto el sueño durante los ajetreados días de la infancia, llenos de deberes y actividades extraescolares. Ahora vemos lo perjudicial que puede ser eso para el desarrollo de un niño", concluye.

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