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ALICANTE, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
El doctor Bartolomé Lloret, urólogo del Hospital Vithas Medimar, ha advertido de que "los niveles de testosterona en el sector masculino se están desmoronando", algo que "revelan diversos estudios científicos que constatan una disminución de un 20 por ciento en los niveles de esta hormona en el hombre en cuestión de unas pocas décadas".
Así lo ha señalado este especialista, que ha apuntado que "este desequilibrio hormonal no se traduce únicamente en alteraciones en la distribución de la grasa corporal", como la acumulación en el abdomen, los muslos o los michelines, sino que "está directamente ligado a serios problemas de salud, tanto física como mental".
Según un comunicado de Vithas, las hormonas regulan aspectos determinantes en el organismo, desde la formación de los órganos sexuales, el tono de la voz y el vello facial hasta el comportamiento y el bienestar general.
"Una bajada en la testosterona suele manifestarse a través de la apatía, el cansancio, la falta de vitalidad y un descenso notable del deseo sexual", ha agregado, al tiempo que el doctor Lloret ha puntualizado que "este déficit se asocia a patologías más graves" como la depresión, la pérdida de masa muscular, la osteoporosis o huesos débiles, la disfunción eréctil e "incluso una posible relación directa con enfermedades neurodegenerativas".
"Un varón promedio produce entre cinco y diez miligramos de testosterona al día, principalmente en los testículos. Sin embargo, el estilo de vida actual está boicoteando esta producción natural. Entre los principales responsables se encuentran el sedentarismo y el consumo de alimentos procesados, pero no son los únicos", ha indicado.
"DISRUPTORES ENDOCRINOS"
El especialista ha puesto el foco en los denominados "disruptores endocrinos". Se trata de sustancias presentes en el medio ambiente, es decir, en determinados pesticidas, plásticos, pinturas, productos de belleza, desodorantes e incluso medicamentos, que, al acceder al organismo, interfieren con el equilibrio hormonal, confunden al cuerpo e interrumpen los procesos fisiológicos normales.
Según este experto, no toda la testosterona que circula por la sangre es utilizada por el organismo, ya que gran parte está unida a proteínas como la albúmina o la SHBG. La realmente "crucial" es la testosterona libre, "la única disponible para evitar los problemas de salud mencionados".
Por ello, aconseja que, al realizarse un análisis de sangre, "se asegure la inclusión de este parámetro y que la extracción se realice a primera hora de la mañana, que es cuando los ritmos circadianos sitúan esta hormona en su punto más alto".
AUMENTAR NIVELES "DE FORMA NATURAL"
Para "revertir esta tendencia y aumentar los niveles de forma natural", el doctor Lloret ha propuesto una estrategia basada en cuatro ejes fundamentales. Respecto a nutrición y grasas saludables, ha apuntado que el cuerpo produce testosterona a partir del colesterol.
El especialista señala que la idea equivocada de que todo el colesterol es malo y las dietas extremadamente bajas en grasa son, en realidad, parte del problema, y dice que, para que las células testiculares funcionen se necesita colesterol, además de minerales como el zinc, el magnesio y la presencia de vitamina.
Además, en cuanto a ejercicio físico, ha precisado que el deporte eleva la producción hormonal y reduce el tejido adiposo, que tiende a convertir la testosterona en estrógeno, la hormona predominantemente femenina. Sin embargo, según ha advertido, se debe evitar el sobreentrenamiento, ya que este puede causar el efecto contrario y reducir los niveles.
También recomienda priorizar el descanso, ya que el cuerpo genera la mayor parte de la testosterona diaria durante el sueño. Según Vithas, "investigaciones de la Universidad de Chicago reflejan que dormir menos de cinco horas por noche durante una semana puede reducir los niveles de testosterona entre un 10% y un 15%".
Finalmente, y sobre el control del estrés, detalla que, ante situaciones de estrés prolongado, las glándulas suprarrenales segregan cortisol de manera continua. Al respecto, indica que "diversos estudios demuestran la relación inversa entre ambas sustancias" y que, "cuando el cortisol se mantiene alto, los niveles de testosterona caen drásticamente".