Publicado 07/07/2021 13:30CET

Los niveles de ácidos grasos saturados aumentan al crear recuerdos

Archivo - Memoria, recuerdos
Archivo - Memoria, recuerdos - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / TIRIDIFILM - Archivo

MADRID, 7 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los niveles de ácidos grasos saturados aumentan inesperadamente en el cerebro durante la formación de la memoria, según una investigación de la Universidad de Queensland (Australia).

Tradicionalmente se consideraba que los ácidos grasos poliinsaturados eran importantes para la salud y la memoria, pero este estudio, publicado en la revista 'Nature Communications', ha puesto de manifiesto el inesperado papel de los ácidos grasos saturados.

"Analizamos los ácidos grasos más comunes para ver cómo cambiaban sus niveles a medida que se formaban nuevos recuerdos en el cerebro. Inesperadamente, los cambios de los niveles de grasas saturadas en las células cerebrales fueron los más marcados, especialmente el del ácido mirístico, que se encuentra en el aceite de coco y la mantequilla", explica el líder de la investigación, Tristan Wallis.

En la cocina, las grasas saturadas son las que son sólidas a temperatura ambiente, mientras que las insaturadas son normalmente líquidas. El cerebro es el órgano más graso del cuerpo, con un 60 por ciento de grasa, que proporciona energía, estructura y ayuda a transmitir mensajes entre las células cerebrales.

Los ácidos grasos son los componentes básicos de los lípidos o grasas y son vitales para la comunicación entre las células nerviosas, porque ayudan a que las vesículas sinápticas (sacos microscópicos que contienen neurotransmisores) se fusionen con la membrana celular y pasen los mensajes entre las células. Se ha demostrado anteriormente que cuando las células cerebrales se comunican entre sí en una placa, los niveles de ácidos grasos saturados aumentan.

Ahora, los investigadores han descubierto que los niveles de ácidos grasos en el cerebro de las ratas, en particular los ácidos grasos saturados, aumentan a medida que se forman los recuerdos, pero cuando utilizaron un fármaco para bloquear el aprendizaje y la formación de la memoria en las ratas, los niveles de ácidos grasos no cambiaron.

La mayor concentración de ácidos grasos saturados se encontró en la amígdala, la parte del cerebro que participa en la formación de nuevos recuerdos relacionados específicamente con el miedo y las emociones fuertes.

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