Publicado 26/11/2020 14:06CET

Los niños con obesidad o sobrepeso tienen mayor tendencia a padecer pies planos, según los expertos

Un niño obeso
Un niño obeso - FLICKR/GAULSSTIN - Archivo

VALÈNCIA, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -

El sobrepeso infantil es la causa de la aparición de diversas dolencias en los pies y provoca además problemas para caminar correctamente que pueden afectar al desarrollo del aparato locomotor, según ha advertido el Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV).

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad es la pandemia del siglo XXI y cada vez son más los niños que se ven afectados por esta enfermedad que afecta a todo su organismo y tiene consecuencias directas en el desarrollo de sus pies.

Al respecto, la presidenta del ICOPCV, Maite García, ha explicado que se ha de tener en cuenta que los pies de los más pequeños son "más laxos" porque se están formando y que un gran volumen en las piernas provoca "cansancio" y les obliga a buscar posiciones alternativas para caminar y evitar roces u otras molestias.

Esto unido al impacto del propio peso en los miembros inferiores puede generar problemas en el aparato locomotor, sobre todo en la espalda y en las piernas, que afectarán a los músculos y al apoyo en la pisada generando "descompensaciones", ha explicado

Por ello, los niños con exceso de peso tienen mayor tendencia a producir un aplanamiento de las plantas y a desarrollar pies plano-valgos o genu valgos (desviaciones de los pies y las rodillas).

Desde el ICOPCV se ha destacado que ante la aparición de estas afecciones es necesario aplicar tratamientos correctores ortopodológicos (plantillas, calzado reforzado, férulas, etc.) y es posible que tarden más en efectuar mejorías en los más pequeños precisamente por la sobrecarga generada por el peso.

Ante esta situación se recomienda, junto con un control de la alimentación de los más pequeños, que se realicen periódicamente revisiones y estudios biomecánicos del pie, especialmente a partir de los 3-4 años, que es cuando se produce el proceso de maduración de la marcha, para detectar de forma precoz cualquier tipo de anomalía que pudiera generar problemas cuando sean adultos.