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MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
La insatisfacción corporal ha aumentado entre los jóvenes en las últimas décadas y se relaciona con la depresión y los trastornos alimentarios posteriores. Investigaciones previas que utilizaron el índices de masa corporal (IMC) han sugerido que el peso se relaciona con la insatisfacción corporal de manera diferente en niñas y niños, pero el IMC no distingue entre masa grasa y masa magra, que incluye músculo, hueso y otros tejidos.
La masa grasa y la masa magra podrían relacionarse con la insatisfacción de manera diferente que el IMC, especialmente dada la deseabilidad social de la musculatura en los niños.
Los niños que presentan mayores índices de masa corporal (IMC) e índice de masa grasa durante la infancia manifiestan una mayor insatisfacción corporal a los 14 años, tanto en niños como en niñas, según afirman expertos de la University College de Londres (Reino Unido), en un nuevo trabajo de la revista 'PLOS One'.
MÁS DE 13.000 NIÑOS ANALIZADOS PARA ESTUDIAR LA RELACIÓN
Los investigadores utilizaron datos de 13.025 participantes del Estudio de Cohorte del Milenio del Reino Unido, que proporcionó mediciones de altura y peso desde los 3 años, y composición corporal desde los 7 hasta los 14 años. Para el nuevo análisis, los niños se agruparon en trayectorias bajas, moderadas y altas de IMC, índice de masa grasa e índice de masa libre de grasa según esos datos. A los 14 años, se midió la insatisfacción corporal mediante un cuestionario autoadministrado.
Los niños con trayectorias de IMC moderadas o altas presentaron puntuaciones de insatisfacción más elevadas que aquellos con trayectorias bajas (diferencia media ajustada de 0,32 y 0,71, en una escala de 0 a 6), con resultados similares para el índice de masa grasa (0,33 y 0,73), y sin evidencia de que estas asociaciones difirieran según el sexo.
Los investigadores esperaban que un índice de masa libre de grasa más elevado, que incluye músculo y otros tejidos no grasos, se relacionara con una menor insatisfacción en los niños; en cambio, los niños con una masa libre de grasa elevada mostraron mayor insatisfacción que aquellos con una masa libre de grasa baja (diferencia media ajustada de 0,31), y la asociación fue mayor en las niñas (0,36 para el índice moderado y 0,79 para el índice alto).
Debido a que el estudio fue observacional, no pudo establecer que la composición corporal cause insatisfacción corporal. También se vio limitado por la medición de la insatisfacción corporal mediante una sola pregunta y por el hecho de que los niños de familias más desfavorecidas tenían mayor probabilidad de presentar datos faltantes.
Los autores concluyen que tanto las niñas como los niños con mayor adiposidad en la infancia corren el riesgo de sufrir insatisfacción corporal en la adolescencia, y afirman que los hallazgos podrían ayudar a definir estrategias para abordar dicha insatisfacción.
A esta idea añaden que a menudo se piensa que la insatisfacción corporal afecta principalmente a las niñas, "pero nuestros hallazgos sugieren que tanto las niñas como los niños con trayectorias de IMC o índice de masa grasa más elevadas durante la infancia presentan mayores niveles de insatisfacción corporal en la adolescencia Nuestros hallazgos sobre el índice de masa libre de grasa fueron bastante sorprendentes".
"No encontramos que un índice de masa libre de grasa más alto se asociara con una menor insatisfacción corporal en los chicos, pero dado que encontramos una asociación menor en comparación con las chicas, esto podría sugerir que algunos aspectos de la masa libre de grasa son un factor de riesgo menor para la insatisfacción corporal en los chicos", advierte.
Hay muchas razones por las que una persona puede tener una masa libre de grasa alta, por lo que es probable que este grupo incluya personas con características físicas muy diferentes, incluyendo altos niveles de masa muscular magra, así como aquellas con mayor masa ósea y muscular en parte como consecuencia de tener una alta masa grasa. Esto podría enmascarar el papel que aspectos como la masa muscular podrían desempeñar en cómo los jóvenes experimentan sus cuerpos".
Actualmente existen pruebas sólidas de que la insatisfacción corporal en la adolescencia se asocia con una peor salud mental posterior. Esta relación entre la adiposidad y la insatisfacción corporal podría deberse a que los jóvenes con mayor peso experimentan más situaciones negativas, como comentarios estigmatizantes y acoso escolar.
Por lo tanto, es importante reflexionar detenidamente sobre cómo hablamos del peso y la imagen corporal con los jóvenes, incluso en los centros educativos.