Archivo - Una investigación sugiere que los niños poco sociables no se sienten solos siempre que se consideren parte de un grupo - ORBON ALIJA/ISTOCK - Archivo
MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -
Una investigación llevada a cabo por científicos de la estadounidense Universidad de Georgia (UGA) ha sugerido que los niños poco sociables no se sienten solos e infelices siempre que se consideren parte de un grupo o tengan sentimiento de pertenencia a su comunidad.
Este trabajo, publicado en la revista especializada 'The Elementary School Journal', ha mostrado que esta sensación de integración por parte del menor ayuda a crear "un espacio seguro para jugar solo". Por tanto, los autores del mismo consideran que "el niño que juega solo durante el recreo puede estar perfectamente satisfecho haciéndolo".
Para llegar a esta conclusión, han analizado las respuestas de 473 alumnos de entre nueve y 11 años de varias escuelas primarias del Estado de Georgia a los que se les pidió que identificaran a los compañeros que prefieren jugar solos aunque se lleven bien con los demás. Además, indicaron cuánto valoraban el sentido de pertenencia y se les preguntó sobre la calidad de sus relaciones, tanto individuales con amigos como en grupos más grandes.
Con ello, han comprobado que algunos menores que parecen poco sociables en realidad prefieren estar solos, siempre y cuando sepan que pertenecen a un grupo social más amplio. "Estos niños sabían que sus compañeros los invitarían a jugar incluso si ellos se negaban a hacerlo de vez en cuando", han indicado, para añadir que "ese conocimiento actuaba como un amortiguador contra posibles sentimientos de soledad".
LOS QUE NO VEN IMPORTANTE INTEGRAR UNA COMUNIDAD SE CONSIDERAN INFELICES
"Los niños que decían no considerar importante encajar en el grupo se sentían infelices en sus relaciones con sus compañeros", han continuado, al tiempo que han expuesto que, al rechazar las invitaciones para jugar, "probablemente dejaron de recibirlas". "Entonces, empezaron a sentirse excluidos y solos", han manifestado.
Al respecto, la coautora de este estudio y profesora del Departamento de Psicología Educativa de la Facultad de Educación Mary Frances Early de la UGA, Michele Lease, ha destacado la importancia de mantener contacto con el entorno. Por ello, considera que rechazar invitaciones para jugar "conlleva peores resultados".
En estas edades, "los niños han desarrollado habilidades sociales más sólidas y tienen más experiencia interactuando entre sí", ha explicado, por su parte, la autora principal de este trabajo, Rachael Pfanz, quien ha añadido que estos "son capaces de reconocer mejor quién juega solo habitualmente y quién se está aislando".
Los niños poco sociables que se consideran parte de un grupo "prefieren estar solos y hacer sus propias cosas en lugar de jugar con sus compañeros, pero también tienen la otra cara de la moneda: se llevan bien con los demás", ha continuado, tras lo que ha señalado que estos "no siempre rechazan las invitaciones sociales". "Esa mayor importancia que le dan a la pertenencia los impulsa a aceptar más invitaciones sociales, incluso cuando no quieren, y eso les viene bien", ha explicado.