Actualizado 12/11/2015 13:37 CET

¿Qué es el neumotórax?

Pulmones
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MADRID, 12 Nov. (INFOSALUS) -

    La pleura es una fina membrana que recubre ambos pulmones, el mediastino, el diafragma y la parte interna de la caja torácica. En el interior de esta membrana está el líquido pleural que participa en la movilidad de las estructuras de la cavidad torácica. El neumotórax se produce cuando en esta mínima frontera orgánica además de líquido se registra la presencia de aire.

  QUÉ ES EL NEUMOTORAX

   Según explica a Infosalus la doctora Ana María Gómez, vicepresidenta de Cirugía Torácica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el neumotórax es una enfermedad poco frecuente que puede producirse de forma espontánea, sin causa conocida o por una enfermedad, o bien deberse a un traumatismo o procedimiento médico como una punción pulmonar.

   La forma espontánea idiopática, sin causa conocida, se da en mayor medida en varones jóvenes en los que aparecen pequeñas burbujas o bullas de aire que se rompen liberando éste al espacio pleural. La forma espontánea también puede ser secundaria a una enfermedad que desencadena el neumotórax.

   Los síntomas implican dolor de inicio súbito intenso irradiado al hombro o base del pulmón que progresa y se acompaña con fatiga (disnea) más grave en los traumáticos. Sin embargo, la doctora advierte que mientras el dolor en los hombros es algo muy común entre la población, la frecuencia del neumotórax es baja y su diagnóstico diferencial concluyente.

UNA ENFERMEDAD CON CURA QUIRÚRGICA

   Ante la sospecha clínica de neumotórax se realizan pruebas de rayos X del tórax donde se observa si existe aire y la cuantía de éste. En el caso de casos leves de neumotórax de escasa cuantía de aire en la cavidad pleural se recomienda reposo y aplicar oxígeno de alto flujo para después ir pasando por controles de pruebas de rayos X.

En los casos masivos más complejos se procede a una intervención de cirugía ambulatoria con anestesia local y la colocación de un tubo de drenaje para la evacuación del aire. Pero esta intervención no es definitiva ya que soluciona el cuadro agudo que puede volver a presentarse con posterioridad.

   "Lo más común es que con la punción y el drenaje se evacue todo el aire y el pulmón vuelva a llenarse por completo pero si el aire sigue saliendo de forma permanente esto indica que existe una fuga aérea y que el neumotórax requiere un tratamiento quirúrgico mayor", explica la doctora Gómez.

   La intervención se realiza mediante una toracoscopia para acceder a la cavidad torácica y cuyas características varían según quién realiza la técnica como la resección de las bullas, la eliminación de parte de la pleura o la pleurodesis, que consiste en la unión de las membranas pleurales.

El plazo para considerar que es necesaria la intervención varía pero la doctora Gómez apunta a entre 7 y 10 días para considerar la existencia de una fuga de aire que requiere de operación. "Las indicaciones para operar incluyen la existencia de un primer episodio con fuga aérea persistente que no se solventa o un segundo neumotórax que se presenta con posterioridad en el mismo lado o el lado contrario", aclara la especialista del departamento de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Clínico San Carlos de la Comunidad de Madrid.

   Cuando el paciente no ha pasado por el quirófano tras un primer neumotórax tiene una probabilidad de entre un 30% y un 40% de que la enfermedad vuelva a presentarse por segunda vez, lo que indicaría la necesidad de intervenir ya que de no ser así la posibilidad de un tercer neumotórax ascendería hasta un 60%.

TABAQUISMO Y VIAJES EN AVIÓN

   No se puede decir que la causa de un neumotórax espontáneo no debido a una enfermedad de base sea el tabaquismo pero la doctora señala que muchos de sus pacientes son fumadores y que la evolución de la enfermedad es peor cuando además existe consumo de cannabis.

   "Es también común, dentro de su baja frecuencia, el neumotórax en varones mayores de 40 años con enfisema pulmonar, una enfermedad muy asociada a fumadores, que presentan grandes bullas enfitematosas", añade la doctora.

   Los factores desencadenantes pueden incluir los cambios bruscos de presión (como los que se producen en los viajes de avión) o los deportes de riesgo, pero son aspectos que se tienen en cuenta cuando ya se ha producido un primer episodio de neumotórax y hay riesgo de recurrencia. Además, el perfil más común en el neumotórax espontáneo es el de un varón de talla alta delgado y aunque no se ha demostrado con claridad, podría estar relacionado con los cambios climáticos y de presión atmosférica.

   Por este motivo, según la 'Normativa SEPAR: Patología respiratoria y vuelos en avión' el neumotórax es una contraindicación para el vuelo y sólo se aceptará que el paciente viaje en avión cuando el pulmón se haya reexpandido por completo. Por tanto, no debería ser admitido en un avión hasta 72 horas después de retirado el drenaje pleural y con una radiografía de tórax realizada a las 48 h de retirar el drenaje que confirme la resolución.

   Aunque no hay evidencia de recurrencia por el propio vuelo en sí, las consecuencias de que se produzca durante éste pueden ser graves al carecer de asistencia médica. En el caso de que no haya sido intervenido quirúrgicamente, el período en el que no se debe volar se amplía al año.

 

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