Los nervios de la piel podrían frenar el melanoma: algunas fibras nerviosas 'ponen freno' al tumor

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Publicado: lunes, 4 mayo 2026 7:37

    MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

    Las fibras nerviosas presentes en los melanomas pueden ralentizar el crecimiento de estos tumores, según un estudio dirigido por investigadores de Weill Cornell Medicine (Estados Unidos). Estos hallazgos contribuyen a esclarecer el campo emergente de la neurociencia oncológica y podrían orientar futuras estrategias terapéuticas.

   En el estudio, publicado en la revista 'Neuron', los investigadores utilizaron modelos de ratón con melanoma, un tipo de cáncer de piel, para examinar la presencia y los efectos de los nervios periféricos que se desarrollan en los tumores. Descubrieron que los nervios del sistema nervioso simpático suelen ser abundantes en estos tumores y pueden inhibir su crecimiento al reducir los macrófagos locales que favorecen el desarrollo tumoral (un tipo de célula inmunitaria).

CUANDO LOS NERVIOS NO ALIMENTAN AL CÁNCER, LO FRENAN

    "Normalmente, se ha considerado que el sistema nervioso impulsa el crecimiento del cáncer, pero aquí hemos descubierto que, en algunos contextos, puede frenarlo", aporta el doctor David J. Simon, autor principal del estudio y profesor adjunto de bioquímica y biofísica en Weill Cornell Medicine.

   "Ahora, la clave será determinar la relevancia de este hallazgo para los cánceres humanos y cómo podemos aprovecharlo para ayudar a los pacientes con cáncer".

   El sistema nervioso periférico es la red de nervios ramificada que se extiende fuera del cerebro y la médula espinal. Incluye los nervios sensoriales que permiten percibir sensaciones como el calor y el frío, el dolor y el picor; y los nervios del sistema nervioso simpático, que transmiten señales desde el cerebro para influir en las funciones de diversos órganos.

En la piel, la mayoría de las fibras nerviosas simpáticas pueden liberar la hormona del estrés norepinefrina, que afecta a las células inmunitarias, las glándulas sudoríparas y otros órganos como parte de la respuesta de 'lucha o huida'.

   Los nervios periféricos se encuentran comúnmente en los tumores, pero solo en los últimos años los investigadores han comenzado a examinar su función en la evolución del cáncer. La mayoría de estas investigaciones han revelado que los nervios sensoriales y simpáticos pueden potenciar el crecimiento tumoral, por ejemplo, mediante la liberación de moléculas que suprimen la inmunidad antitumoral. Sin embargo, en los últimos años, han surgido indicios de que, en algunos casos, los nervios periféricos podrían ralentizar el crecimiento tumoral.

EL PAPEL OCULTO DE LA ‘HORMONA DEL ESTRÉS’ EN EL MELANOMA

   El doctor Simon y su equipo son expertos en el estudio del crecimiento y la supervivencia de las fibras nerviosas periféricas, especialmente aquellas que se extienden hasta la piel. "Sabíamos que estos nervios llegaban al melanoma, pero estudiar su papel en el crecimiento del cáncer no era nuestro objetivo principal. Sin embargo, tuvimos la fortuna de recibir un generoso apoyo inicial de la Alianza para la Investigación del Cáncer Pershing Square Sohn, lo que nos permitió arriesgarnos y explorar en detalle estas interacciones entre nervios y tumores".

   Investigaciones iniciales revelaron que los nervios sensibles al dolor y los nervios simpáticos predominaban en los melanomas, aumentando su número a medida que los tumores crecían, especialmente en los de crecimiento más lento. Los nervios sensibles al dolor, en consonancia con estudios previos, parecían tener un efecto protumoral, su eliminación inhibía el crecimiento del tumor, pero, sorprendentemente, los nervios simpáticos ejercían un efecto antitumoral.

   Los nervios simpáticos identificados en el estudio liberan norepinefrina, la cual puede activar receptores adrenérgicos en otras células cercanas. Los investigadores atribuyeron el efecto antitumoral en sus modelos a un subconjunto de receptores adrenérgicos denominados receptores alfa adrenérgicos e identificaron a los macrófagos, células inmunitarias, como las principales dianas celulares de esta señalización alfa adrenérgica.

¿SE PODRÁ CONVERTIR ESTA VÍA EN UN TRATAMIENTO CONTRA EL CÁNCER?

Los tumores suelen convertir a los macrófagos en aliados, por ejemplo, activando su función inmunosupresora, pero la señalización alfa adrenérgica redujo la cantidad de estos macrófagos protumorales, ralentizando así el crecimiento del tumor.

   Los hallazgos abren la posibilidad de futuras terapias contra el cáncer dirigidas a los nervios simpáticos dentro de los tumores, o incluso a los receptores alfa adrenérgicos en los macrófagos asociados a tumores. Los fármacos que actúan sobre estos receptores ya se utilizan como medicamentos comunes para la presión arterial. Por ahora, el equipo de investigadores planea continuar con investigaciones más fundamentales, por ejemplo, para dilucidar cómo se activan y transmiten las señales de estos receptores adrenérgicos en cánceres reales en humanos.

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