Nanoplásticos y retardantes de llama pueden alterar conjuntamente células del intestino humano

Archivo - El peligro para la salud de ingerir microplásticos.
Archivo - El peligro para la salud de ingerir microplásticos. - YRABOTA/ISTOCK - Archivo
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Publicado: jueves, 22 octubre 2026 13:47

    MADRID, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un equipo del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha descubierto que nanoplásticos de poliestireno -partículas de plástico miles de veces más pequeñas que el grosor de un cabello- y tetrabromobisfenol A (TBBPA), un compuesto utilizado como retardante de llama en plásticos y componentes electrónicos, pueden alterar conjuntamente células del intestino humano

   El estudio, liderado por las investigadoras Paloma Fernández Freire y Ana Peropadre, muestra que la exposición combinada puede provocar daños en el ADN de las células intestinales y alterar su proceso de diferenciación, mediante el cual maduran hasta formar una barrera protectora eficaz. Los resultados mostraron además que los nanoplásticos pueden permanecer retenidos en el interior de las células durante al menos seis días.

   El intestino constituye una de las principales barreras del organismo frente a las sustancias que incorporamos a través de la alimentación, una de las posibles vías de exposición a ambos contaminantes. Sin embargo, la mayoría de los estudios realizados hasta ahora han analizado sus efectos por separado, pese a que en condiciones reales las personas están expuestas simultáneamente a múltiples sustancias.

    El nuevo trabajo aporta información sobre cómo interactúan estos dos contaminantes en modelos celulares de intestino humano y revela que sus efectos no son simplemente la suma de los que producen por separado.

EL TBBPA, PRINCIPAL RESPONSABLE DE LOS EFECTOS TÓXICOS

   Los resultados muestran que el TBBPA fue el principal responsable de la toxicidad observada. Los nanoplásticos de poliestireno, por sí solos y en las concentraciones ensayadas, no produjeron efectos tóxicos significativos, aunque sí modificaron algunos de los efectos provocados por el retardante de llama.

    El estudio sugiere además que estas partículas pueden actuar como vehículos capaces de facilitar la entrada de otras sustancias en las células. Este comportamiento resulta relevante para comprender cómo los nanoplásticos pueden modificar la toxicidad de otros contaminantes cuando ambos están presentes.

   Las investigadoras observaron también que las alteraciones producidas en la barrera intestinal no eran necesariamente permanentes. Una vez retirados los contaminantes, las estructuras celulares afectadas mostraron una recuperación progresiva.

    El equipo empleó modelos celulares 'in vitro' que reproducen características de la barrera intestinal humana, sin recurrir a experimentación animal. Las investigadoras utilizaron células Caco-2 y un modelo de cocultivo que incorpora células HT29-MTX productoras de moco, lo que permite reproducir con mayor fidelidad algunas de las características del epitelio intestinal.

   Las autoras subrayan que los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las condiciones experimentales. Las concentraciones utilizadas fueron superiores a las que previsiblemente alcanza una persona a través de la dieta.

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