Las mujeres maltratadas por sus parejas tienden a sufrir más abusos a lo largo de su vida

Actualizado 04/07/2015 4:53:22 CET

BARCELONA, 26 Sep. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres maltratadas por sus parejas tienden a sufrir más abusos a lo largo de su vida en diferentes ámbitos como el acoso, acecho, abuso psicológico, físico o sexual, según constata un estudio sobre la poli-victimización de la Universitat Pompeu Fabra (UPF).

El trabajo, publicado en el 'Journal of Family Violence', parte de que el maltrato incluye a múltiples agresores, como amigos, compañeros, conocidos y extraños, además de familiares y parejas actuales y anteriores.

El trabajo, que asegura que el maltrato deja profundas huellas físicas y psicológicas en la mujer, como lesiones, cicatrices, depresión y baja autoestima, utiliza datos de la primera encuesta europea de violencia contra las mujeres, organizada por la Agencia Europea de Derechos Humanos (FRA).

A esta conclusión han llegado los autores del estudio, Jorge Rodríguez Menés y Cristina Sobrino, investigadores del Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la UPF, junto a David Puig, investigador del Departamento de Economía de la Universidad Cornell (EUA).

En 2011 se efectuó una encuesta preliminar (pre-test) en Barcelona para la cual los autores realizaron entrevistas en profundidad a 20 mujeres elegidas aleatoriamente entre las residentes en Barcelona y 10 víctimas de violencia de género atendidas en centros de acogida de mujeres maltratadas.

Esta otra pauta excepcional de poli-victimización de la mujer en que la norma no es la ausencia de victimización sino una pauta de abuso distintiva, basada en episodios de abuso esporádicos y desconectados por parte de sujetos menos conocidos por la víctima, suele dejar secuelas menos importantes que las experiencias traumáticas vividas en la niñez.

Pese a que los análisis no son concluyentes debido a limitaciones en el diseño del pre-test, los resultados apuntan a que la exposición continuada a condiciones de pobreza y marginación incrementa solo marginalmente, aunque significativamente, los riesgos de poli-victimización de la mujer.

No obstante, el factor que mejor predice la poli-victimización es la victimización traumática experimentada en el algún punto del curso de su vida.

De confirmarse estos resultados en investigaciones futuras con muestras mayores y diseños longitudinales, cabría concluir la importancia de diseñar políticas más efectivas de prevención y tratamiento de la violencia contra las mujeres en los ámbitos familiares e íntimos donde deja huellas más profundas.