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MADRID, 20 Ene. (EUROPA PRESS) -
Un estudio de cohorte de más de 300 adultos diagnosticados con mpox entre mayo de 2022 y enero de 2023 (post-MPX) o que estaban en riesgo pero nunca se infectaron (no-MPX), realizado por la Universidad de Columbia (Estado Unidos), ha revelado que más de la mitad de los diagnosticados con mpox durante el brote de 2022 aún presentaban efectos físicos persistentes entre 11 y 18 meses después.
La mayoría reportó cambios en la apariencia, y algunos continuaron experimentando problemas anorrectales o urinarios. El estudio se publica en 'Annals of Internal Medicine'.
En concreto, investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, la División de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Columbia y el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, también en Estados Unidos, buscaron comprender el impacto psicosocial y conductual a largo plazo en personas en riesgo que se sometieron o no a MPOX durante el brote de MPOX de 2022.
Para ello, se reclutaron participantes, tanto post-MPX como no-MPX, de centros de salud de la ciudad de Nueva York (NY) y Houston (TX) para que completaran autoevaluaciones psicosociales y conductuales, seguidas de una evaluación clínica en el grupo post-MPX.
El estudio reveló que el 58% de los infectados presentaba al menos un síntoma persistente. Entre los participantes post-MPX con secuelas relacionadas con la apariencia, la magnitud de las secuelas fue relativamente baja; la mayoría presentaba menos de 10 cicatrices o zonas de decoloración y 2 o menos zonas corporales afectadas.
El 13% de los participantes post-MPX experimentó cambios continuos en la función física y el 2% vio afectadas sus actividades cotidianas. Los hallazgos contextualizan los efectos físicos y psicosociales duraderos que pueden producirse debido a MPOX.