Tu móvil, el ascensor, o el carrito de la compra: los momentos invisibles en los que deberías lavarte las manos

Archivo - Lavarse las manos.
Archivo - Lavarse las manos. - ANDRESWD/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 5 mayo 2026 8:36

   MADRID, 5 May. (EDIZIONES) -

   Cada 5 de mayo se celebra el Día Mundial de la Higiene de Manos, una efeméride que recuerda una de las medidas más simples, accesibles, y eficaces para prevenir infecciones: la higiene de manos. Más allá de los momentos evidentes -como después de ir al baño o antes de comer-, existen numerosas situaciones cotidianas en las que nuestras manos actúan como vehículo de transmisión de microorganismos desde superficies, objetos, o personas hacia nuestro organismo.

   Desde usar el transporte público o tocar el móvil, hasta manipular alimentos, o sonarse la nariz, entre otros, identificar estos momentos clave y aplicar correctamente la técnica -con agua y jabón o solución hidroalcohólica- puede reducir de forma significativa el riesgo de contagio. Además, la evidencia científica respalda su impacto tanto en la vida diaria como en el ámbito sanitario, donde pueden disminuir de forma sustancial las infecciones asociadas a la atención sanitaria cuando esa higiene se realiza adecuadamente.

   "Es idóneo lavarse las manos después de ir al baño y antes de comer. Pero hay momentos cotidianos que pasan desapercibidos, pero concentran contacto con superficies compartidas, secreciones, o alimentos: tras usar el transporte público, los ascensores, o tocar pomos, barandillas o elementos compartidos, después de tocar el móvil, al sonarse la nariz, tras toser o estornudar, antes de tocarse la boca, antes de preparar la comida y después de tocar alimentos como pescado, carne, huevos crudos, por ejemplo", subraya durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus Jaume Fernández Roigé, enfermero de Prevención y Control de Infecciones en los hospitales universitarios Vithas Madrid La Milagrosa y Aravaca.

   Dice que también hay que lavarse las manos tras tocar bayetas, cambiar pañales, tocar animales, manipular la basura, utilizar productos de limpieza, hacer tareas de jardinería, ponerse o quitarse las lentillas, manipular una herida, por ejemplo. "En resumen, si tus manos han estado en contacto con superficies compartidas, alimentos, animales, o fluidos, o si vas a tocarte la cara, o preparar/comer algo, ese es un buen momento para higienizarlas", remarca.

UNA MEDIDA EFICAZ PARA PREVENIR INFECCIONES

   Y es que, tal y como asegura este experto, la higiene de manos corta el principal mecanismo de transmisión de infeciones, dado que las manos actúan como vehículo que lleva microorganismos desde superficies, objetos, o personas hacia las mucosas (boca, nariz, ojos), o hacia heridas y dispositivos invasivos: "Al eliminar o inactivar esa carga microbiana (con agua y jabón o con solución hidroalcohólica), se reduce de forma inmediata la probabilidad de contagio y de colonización. Además, es una intervención de alto impacto y bajo coste, no requiere tecnología compleja, puede aplicarse en cualquier lugar y momento y actúa frente a un amplio espectro de patógenos (virus, bacterias y otros gérmenes) que se transmiten por contacto directo o indirecto".

   En el ámbito sanitario, sostiene que es "especialmente crítica" la higiene de manos porque protege a pacientes vulnerables, y evita la diseminación cruzada entre profesionales, pacientes y el entorno, disminuyendo las infecciones asociadas a la atención sanitaria.

   Por ejemplo, cita que en entornos educativos, revisiones recientes informan de descensos de la ausencia por infecciones respiratorias y gastrointestinales (del orden de un 20-25% en algunos análisis), aunque con heterogeneidad entre estudios. "El lavado de manos con agua y jabón antes de comer/manipular alimentos y tras ir al baño se asocia de forma consistente con menos diarrea", agrega Jaume Fernández Roigé.

LA TÉCNICA CORRECTA DE HIGIENE DE MANOS

   Con todo ello, y para que la higiene de manos sea realmente efectiva, este enfermero advierte de que no basta con aplicarse el producto, sino que considera clave el cubrir todas las superficies (palmas, dorso, espacios interdigitales, pulgares, y puntas de los dedos/uñas, y muñecas), y respetar un tiempo mínimo de fricción.

   "Si las manos no están visiblemente sucias, la solución hidroalcohólica es el método preferente en muchos entornos por ser rápido y muy eficaz. Se tiene que realizar durante 20-30 segundos, aplicando una cantidad suficiente para cubrir toda la mano y frotar palma con palma, palma sobre dorso de la otra mano con dedos entrelazados (y viceversa), palma con palma con dedos entrelazados, dorso de los dedos contra la palma opuesta, pulgares con movimiento de rotación, puntas de los dedos/uñas en la palma con movimiento de rotación y las muñecas", detalla.

   Sobre el lavado con agua y jabón el enfermero de Prevención y Control de Infecciones en los hospitales universitarios Vithas Madrid La Milagrosa y Aravaca sostiene que está indicado cuando las manos están visiblemente sucias, tras ir al baño, antes de comer/manipular alimentos si hay suciedad, o cuando se sospecha contaminación por algunos gérmenes como norovirus o Clostrioides difficile.

   "Su duración debe rondar entre 40-60 segundos y hay que aplicar una cantidad de jabón suficiente, asegurar fricción en las mismas zonas: palmas, dorsos, entre los dedos, pulgares, puntas de los dedos/uñas, y muñecas. Finalmente, aclarar bien y secar completamente con material de un solo uso cuando sea posible. En ambos casos: retirar anillos y relojes si interfieren, cubrir toda la superficie, y evitar secar o enjuagar el gel antes de que se evapore", resalta.

ERRORES MÁS FRECUENTES QUE COMETEMOS

   En última instancia, le pedimos que nos detalle cuáles son los errores que con mayor frecuencia cometemos al realizar la higiene de nuestras manos apuntando a que solemos lavarnos demasiado rápido, con poca cantidad de producto, o dejando zonas sin frotar. "Este último punto suele olvidar zonas clave como los pulgares, entre los dedos, el dorso de las manos, y las puntas de los dedos y uñas", precisa.

   Es más, sostiene Fernández Roigé que en el lavado con agua y jabón, una vez finalizada la técnica, suelen sucederse diferentes errores, como: cerrar el grifo con la mano ya limpia, en lugar de hacerlo usando un papel o una toalla; o bien secarse las manos de forma insuficiente, o hacerlo con toallas compartidas.

   "Además, se cometen otros más específicos en cuanto al lavado con gel hidroalcohólico, como usarlo en momentos en los que se tienen las manos visiblemente sucias, secarlas con papel, enjuagarlas con agua, no esperar a que se evapore la solución antes de tocar comida, ojos o heridas, o utilizar geles con baja concentración o mal conservados", manifiesta este experto en prevención.

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