Archivo - Mosquito picando - ANDREI SAUKO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 15 Ago. (EUROPA PRESS) -
¿Por qué los mosquitos parecen tener preferencia por unas personas y no por otras? Durante años se ha extendido la idea de que algunas personas son simplemente un "imán" para estos insectos, pero un nuevo estudio apunta a una realidad más compleja: no existe un único perfil humano que atraiga por igual a todas las especies de mosquitos.
Un nuevo estudio de investigadores de la Universidad Internacional de Florida (FIU) en EEUU ha enfrentado a 119 voluntarios humanos con tres de las especies de mosquitos más peligrosas del mundo y ha descubierto que ninguna de las personas participantes resultaba atractiva para las tres especies. Cada mosquito mostró sus propias preferencias, que dependían en gran medida de la química corporal de cada individuo.
Los resultados, publicados en la revista 'iScience', podrían contribuir al desarrollo de nuevos repelentes específicos para cada especie de mosquito. Dado que cada una interpreta de forma diferente el olor humano, los investigadores consideran que identificar los componentes del olor que atraen o repelen a los mosquitos podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias frente a las enfermedades transmitidas por estos insectos.
"Aislar los componentes del olor humano que atraen o repelen a los mosquitos podría dar lugar a nuevas estrategias para combatir las enfermedades transmitidas por vectores", señala Matthew DeGennaro, neurogenetista que dirige el equipo de investigación y el Instituto de Ciencias Biomoleculares de la FIU.
CADA ESPECIE TIENE SUS PROPIAS PREFERENCIAS
Las tres especies analizadas fueron 'Aedes aegypti', 'Aedes albopictus', conocido como mosquito tigre asiático, y 'Culex quinquefasciatus', o mosquito doméstico del sur. En conjunto, estas especies transmiten enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue, el Zika y el virus del Nilo Occidental, entre otras.
El estudio, dirigido por la estudiante de doctorado Kaylee Marrero, es el primero en comparar directamente cómo responden varias especies de mosquitos a las mismas personas. "No esperábamos que las especies tuvieran preferencia por personas diferentes cuando comenzamos el estudio", explica Marrero.
"Me sorprendió mucho que cada especie tuviera una huella microbiana distintiva que utiliza como señal", advierte la investigadora. El estudio muestra que cada especie tenía un conjunto diferente de factores que la atraían o la repelían.
El 'Aedes aegypti' mostró preferencia por las personas que no utilizaban perfumes añadidos y cuya piel carecía de determinados compuestos volátiles. Estos mosquitos, que se alimentan durante el día, también mostraron una ligera preferencia por los hombres frente a las mujeres.
Por su parte, el 'Aedes albopictus', el mosquito tigre asiático, se sintió atraído por niveles elevados de cetonas y por compuestos volátiles de origen vegetal que la piel secreta de forma natural. Al igual que el 'Aedes aegypti', esta especie se alimenta durante el día.
El 'Culex quinquefasciatus', que se alimenta al anochecer, se centró en cambio en el microbioma de la piel, el ecosistema formado por bacterias, hongos y otros microbios que viven de forma natural sobre la piel humana. Algunas familias bacterianas actuaban como señales que favorecían la alimentación, mientras que otras ahuyentaban a los mosquitos.
EL OLOR DE LA PIEL PUEDE EXPLICAR LAS DIFERENCIAS
El olor humano es un espacio químico complejo formado por más de 1.000 compuestos orgánicos volátiles, muchos de los cuales todavía no han sido caracterizados. En lugar de coincidir en qué personas resultaban más atractivas, cada especie mostró preferencia por un subconjunto diferente de participantes, lo que apunta a que estos mosquitos han desarrollado distintas formas de percibir a los seres humanos.
Además de realizar las pruebas de preferencia, los investigadores recogieron muestras de olor y del microbioma de la piel para identificar qué compuestos y bacterias estaban presentes y en qué concentraciones.
"Esto encajaba a la perfección con las diferencias en las bacterias y los olores de la piel", señala DeGennaro. "Ahora me queda claro que nuestros microbiomas cutáneos definen nuestra huella olfativa humana. Cada especie encontró su propia manera de descifrar esa huella".
LA INVESTIGACIÓN BUSCA NUEVOS REPELENTES
Los investigadores de la FIU consideran que identificar y mapear estas señales químicas específicas de cada especie puede sentar las bases para desarrollar repelentes y estrategias de salud pública adaptadas al mosquito más relevante en cada región.