Archivo - Imagen de recurso de una persona practicando 'mindfulness'. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio de la Universidad Bar-Ilan (Israel), publicado en 'Nature Human Behaviour', ha demostrado que prestar atención a las sensaciones corporales también puede influir en la respuesta inflamatoria del organismo.
Cuando las personas centraban voluntariamente su atención en las sensaciones derivadas de una pequeña zona inflamada en su brazo, la respuesta inflamatoria era menor y mostraba una dinámica de recuperación más rápida que cuando su atención se desviaba de esas sensaciones.
El estudio, dirigido por el doctor Nofar Mizrachi y realizado en colaboración con el profesor Menachem Rottem, inmunólogo clínico, contó con la participación de 57 voluntarios sanos en tres experimentos preregistrados.
Los participantes se sometieron a un procedimiento estandarizado que provocó una leve respuesta inflamatoria transitoria en la piel. Posteriormente, se les indicó que se concentraran en las sensaciones de la zona afectada o que desviaran su atención hacia otro lugar. Los investigadores midieron la respuesta inflamatoria durante 20 minutos, junto con parámetros fisiológicos como la variabilidad de la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel y la actividad autonómica.
El efecto fue sustancial y muy consistente: casi el 90 por ciento de los participantes mostraron una respuesta inflamatoria menor al concentrarse en la zona afectada, con respuestas aproximadamente 1,5 veces menores bajo atención interna en comparación con la distracción. Las diferencias surgieron en cuestión de minutos, y la respuesta también mostró un retorno más rápido al nivel basal.
"Lo que resultó particularmente llamativo fue que dirigir la atención hacia la zona inflamada no solo modificó la experiencia de los participantes, sino también la respuesta inflamatoria en sí. Esto plantea la posibilidad de que nuestra experiencia subjetiva de lo que ocurre en el cuerpo no sea solo un proceso pasivo, sino que contribuya activamente a la regulación de las respuestas fisiológicas", ha apuntado Rozenkrantz.
Los investigadores identificaron dos vías complementarias que contribuían al efecto. Una implicaba señales sensoriales provenientes del tejido inflamado. La otra era un mecanismo descendente mediante el cual la atención seguía influyendo en la inflamación incluso cuando las señales sensoriales se reducían con un anestésico local.
LA ATENCIÓN PUEDE INFLUIR EN LA INFLAMACIÓN
En conjunto, los hallazgos sugieren que la atención puede influir en la inflamación a través de vías sensoriales y de control descendente. En términos más generales, sugieren que la forma en que el cerebro prioriza las señales del cuerpo puede tener consecuencias en la manera en que el cuerpo se autorregula.
Los experimentos involucraron a voluntarios sanos y un modelo controlado de inflamación cutánea aguda. Aún no se ha determinado si los mismos mecanismos se aplican a la inflamación crónica, las enfermedades autoinmunes, la cicatrización de heridas u otras afecciones. El siguiente paso del equipo es identificar las vías cerebrales e inmunitarias precisas involucradas y determinar si se producen efectos similares en otros sistemas fisiológicos.