La microbiota intestinal tiene la clave para envejecer de forma saludable

Publicado 20/09/2019 14:27:51CET
La microbiota intestinal tiene la clave para envejecer de forma saludable.
La microbiota intestinal tiene la clave para envejecer de forma saludable. - SYNLAB - Archivo

MADRID, 20 Sep. (EUROPA PRESS) -

Existe una relación entre la microbiota intestinal y el riesgo de desarrollar diversas patologías, cuyos efectos adversos se pueden atenuar a través de la dieta y alimentos como los probióticos, según la doctora Mikele Macho, adjunta del servicio de Microbiología Clínica y Control de Infección del Hospital Universitario Basurto y miembro de la Asociación Microbiología y Salud (AMYS).

La obesidad, la enfermedad inflamatoria intestinal, la alergia, el asma, la diarrea por 'Clostridium difficile', el cáncer colorrectal y las alteraciones del sistema nervioso central son algunas de las patologías que se pueden derivar de la alteración de la flora intestinal. Por ello, esta especialista ha recomendado estar alerta para identificar los síntomas más frecuentes que pueden aparecer cuando la microbiota está alterada como son dolor e hinchazón abdominal, molestias intestinales, gases, estreñimiento o diarrea.

La flora intestinal o microbiota está formada por bacterias que habitan en el intestino y que regulan el organismo desde dentro, ayudando a digerir los alimentos, producir vitaminas, ácidos grasos y biliares o estimular al sistema inmune, además de cumplir un papel muy importante en el proceso de envejecimiento.

"El tipo de vida que llevamos en la actualidad, el estrés, una alimentación inadecuada (tanto en cantidad como en calidad), así como factores ambientales como la polución, tienen efectos negativos sobre esta", ha afirmado la doctora Macho, que ha indicado que estos efectos adversos pueden atenuarse a través de la dieta y los alimentos funcionales como los probióticos y los prebióticos.

Los probióticos son microorganismos vivos que ingeridos en proporciones adecuadas son beneficiosos para la salud, y que se pueden encontrar en alimentos como el yogur, la leche fermentada y el queso, entre otros. Por el contrario, los prebióticos son substancias no digeribles, como la fibra, que estimulan el crecimiento y la actividad de determinadas bacterias beneficiosas del intestino.

"Todas estas medidas tienen múltiples efectos positivos sobre la función del sistema inmune, la regulación de neurotransmisores y la reducción del estado inflamatorio propio del envejecimiento", ha destacado la doctora Macho. Además, ha subrayado que "aunque de momento el trasplante fecal solo se utiliza para tratar la diarrea por 'C. difficile' y, así, recuperar la biodiversidad y el equilibrio bacteriano más saludable, su aplicación podría ser muy beneficiosa en otro tipo de enfermedades o en el envejecimiento".

LOS ANTIBIÓTICOS, EL 'ENEMIGO' DE LA FLORA INTESTINAL

Tal y como ha explicado la doctora, la composición de la microbiota intestinal está determinada por la base genética individual y por múltiples factores ambientales que repercuten en él, siendo los más importantes la edad, la dieta y la ingesta de antibióticos. "A pesar de que estos últimos son imprescindibles para tratar infecciones bacterianas potencialmente mortales, también pueden provocar efectos secundarios adversos como la disbiosis de la flora intestinal, especialmente cuando se usan de forma inadecuada", ha asegurado la microbióloga.

En concreto, muchos antibióticos disminuyen la población de bacterias que contribuyen a mantener un buen estado de salud, favoreciendo el incremento de otras bacterias menos saludables. Tal y como ha señalado la especialista, la recuperación de la microbiota intestinal tras terminar un tratamiento con antibióticos varía en función del tipo de antibiótico ingerido, la dosis y la duración, pero también depende de la estabilidad previa.

Esta es la razón de que sea conveniente evitarlos, ya que, aunque la diversidad bacteriana intestinal se recupera paulatinamente, la doctora Macho advierte de que "en algunos casos, puede que alguna especie bacteriana no se recupere nunca".

Contador