Publicado 28/02/2020 7:14:36 +01:00CET

Los microbios intestinales de la madre afectan el metabolismo del recién nacido

Feto, embarazada, embarazo
Feto, embarazada, embarazo - PIXABAY - Archivo

   MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

   La microbiota intestinal de una madre puede dar forma al metabolismo de su descendencia, al proporcionar señales ambientales durante el embarazo que afinan la regulación de la energía en el microbioma del recién nacido, según un estudio en ratones que publica este jueves la revista 'Science'.

   Estos hallazgos sugieren que dirigirse a la microbiota materna, por ejemplo, al recomendar cambios en la dieta, podría ofrecer una estrategia preventiva para proteger a los descendientes de futuras enfermedades metabólicas.

   Un microbioma equilibrado se ha relacionado con una buena salud, mientras que las interrupciones o cambios en el microbioma se han relacionado con varias enfermedades y trastornos, como la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes.

   Aunque el efecto de la microbiota materna en la salud de un bebé ha sido bien documentado, se sabe mucho menos sobre cómo los microbios intestinales de la madre impactan en la microbiota de la descendencia en la etapa embrionaria.

   Ikuo Kimura, investigador de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, y sus colegas exploraron esta pregunta en un modelo de ratón, enfocándose específicamente en los ácidos grasos de cadena corta (SCFA), metabolitos derivados de la microbiota que alimentan las células y señalan la comunicación entre los microbios y órganos intestinales.

   Descubrieron que los SCFA producidos por los microbios intestinales de la madre embarazada dictaron la diferenciación de las células neurales, intestinales y pancreáticas de la descendencia a través de la señalización celular de GPR41 y GPR43, receptores de proteínas en la superficie de las células grasas.

   Este proceso de desarrollo ayudó a las crías a mantener niveles equilibrados de energía, mientras que las crías de madres que carecían de microbios eran altamente susceptibles a síndromes metabólicos como la obesidad y la intolerancia a la glucosa.

   Los investigadores encontraron que un SCFA en particular, el propionato, desempeñó un papel vital en la prevención del desarrollo del trastorno metabólico en la descendencia.

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