Publicado 05/11/2021 18:44CET

¿Cómo el microbioma influye en el comportamiento de los niños?

Archivo - Imagen de microbiota digestiva
Archivo - Imagen de microbiota digestiva - EEZ/CSIC - Archivo

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Dartmouth (Estados Unidos) y publicado en la revista 'Pediatric Research' ha descubierto una asociación directa y específica por sexo entre la composición del microbioma infantil y la salud conductual en la primera etapa de la infancia.

Estudios anteriores han establecido un vínculo entre el microbioma intestinal (las comunidades generales de microbios que colonizan el tracto intestinal y desempeñan un papel importante en el desarrollo del sistema inmunitario y los resultados de salud) y comportamientos como la depresión, la ansiedad y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

Sin embargo, hasta ahora no existían apenas datos en humanos que permitieran caracterizar el papel del microbioma durante la infancia en relación con estos resultados en los niños, y cómo pueden diferir en niños y niñas.

"Muchas de las investigaciones anteriores se han centrado en participantes que ya presentan síntomas depresivos o de ansiedad. Queríamos observar muy pronto, antes de que estos comportamientos se expresaran, para ver si podíamos establecer si el microbioma influía en el neurocomportamiento o si era al revés", explica Hannah Laue, investigadora asociada de la Facultad de Medicina Geisel de Dartmouth y primera autora del estudio.

Centrarse en la infancia también permitió a los investigadores estudiar una ventana de tiempo crítica, cuando el microbioma y el cerebro están pasando por sus períodos más rápidos de desarrollo, y cuando el cerebro puede ser particularmente susceptible a los cambios en el microbioma.

Para determinar si las diferencias en el microbioma infantil estaban relacionadas con el comportamiento neurológico, y si ese comportamiento variaba en niños y niñas, el equipo del estudio aprovechó el Estudio de Cohorte de Nacimiento de New Hampshire, que se estableció en 2009 para investigar el papel de los factores ambientales en los resultados del embarazo y del recién nacido.

Para el estudio, los investigadores analizaron muestras de heces (recogidas por los cuidadores) de 260 bebés en múltiples momentos: seis semanas, un año y dos años. Esto les permitió caracterizar las especies de microbios presentes en el intestino de cada participante y sus funciones.

A continuación, utilizaron el Sistema de Evaluación del Comportamiento Infantil, un instrumento que mide una amplia gama de comportamientos clínicos y adaptativos en niños y adultos jóvenes, para evaluar su desarrollo conductual.

El equipo del estudio pudo establecer que los cambios del microbioma se producen antes de los cambios de comportamiento. También descubrieron que los microbiomas de los bebés y de los niños pequeños estaban relacionados con comportamientos neuronales como la ansiedad, la depresión, la hiperactividad y las conductas sociales de una manera específica para el tiempo y el sexo.

"Por ejemplo, descubrimos que el aumento de la diversidad en el intestino era mejor para los niños, lo que significa que se asociaba con menos comportamientos como la ansiedad y la depresión, pero no entre las niñas. Vimos diferencias en los comportamientos sociales con microbiomas medidos en etapas posteriores, donde había evidencia de que la diversidad, de nuevo, podría ser beneficiosa para los niños pero no para las niñas. Y descubrimos que había diferencias en ciertas especies de bacterias y en las funciones esenciales que realizan, como la síntesis de la vitamina B, que también estaban relacionadas con estos resultados", dice Laue.

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