Menor cociente intelectual, mayor riesgo de consumo de alcohol

Actualizado 23/02/2015 14:25:03 CET

MADRID, 23 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Aunque varios estudios han demostrado una asociación entre la inteligencia y diversos resultados relacionados con la salud, la investigación sobre las capacidades cognitivas y los problemas relacionados con el alcohol ha sido inconsistente. Un nuevo análisis de la asociación entre los resultados de la prueba de cociente intelectual (CI) y la bebida, medida como la ingesta total y el patrón de consumo, revela que un CI más bajo se asocia claramente con un mayor y más arriesgado consumo de alcohol entre los hombres adultos jóvenes, aunque su bajo rendimiento en el test de CI también puede estar asociado con otras desventajas.

   "Los resultados previos en esta área han sido inconsistentes", afirma Sara Sjölund, estudiante de doctorado en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, y una de las autoras de este trabajo, cuyas conclusiones se publican en la edición digital de marzo de 'Alcoholism: Clinical & Experimental Research' y están disponibles actualmente en la edición temprana.

   "En dos estudios en los que se empleó el cuestionario CAGE, un método de cribado para el alcoholismo, se encontró que una capacidad cognitiva más alta está asociada con un mayor riesgo de problemas con la bebida. Por el contrario, se vio menos riesgo cuando se analizan resultados como, por ejemplo, la Clasificación Internacional de Enfermedades para los diagnósticos de alcoholismo, abuso de alcohol y la dependencia", explica.

   "En esta investigación de la población general, la inteligencia se forma probablemente antes que la conducta, en este caso, el consumo de alcohol y un patrón de consumo de alcohol en la adolescencia tardía", matiza Daniel Falkstedt, profesor asistente en el Departamento de Ciencias de la Salud Pública en el Instituto Karolinska. "Podría ser al revés para una minoría de individuos, es decir, la exposición al alcohol lleva al deterioro cognitivo, pero es menos probable que esto se encuentre entre los jóvenes", añade.

   Sjölund y sus colegas analizaron datos recolectados de 49.321 hombres suecos nacidos durante 1949-1951 y que fueron reclutados para el servicio militar de Suecia entre 1969 y 1971. Los resultados del índice de inteligencia estaban disponibles de los ensayos realizados en el servicio militar obligatorio, y cuestionarios también del momento del reclutamiento ofrecieron datos sobre el consumo total de alcohol (gramos de alcohol/semana) y el patrón de consumo de alcohol, así como los problemas médicos durante la infancia y en la adolescencia y el consumo de tabaco. Se realizaron ajustes por la posición socioeconómica cuando era niño, los síntomas psiquiátricos y la estabilidad emocional, y los hábitos de consumo de alcohol del padre.

   "Encontramos que los resultados más bajos en las pruebas de CI en varones adolescentes suecos están asociados con un mayor consumo de alcohol, medido tanto en términos de consumo total como por el consumo excesivo de alcohol", resume Sjölund. "Puede ser que un mayor CI lleve a estilos de vida más saludables. La asociación de CI y diferentes resultados de salud podría deberse a problemas de la infancia, que podrían influir tanto en el coeficiente intelectual como en la salud, o que una posición socioeconómica en la edad adulta medie en esa relación", argumenta.

   "Teniendo en cuenta cuatro características medidas de los hombres, incluyendo sus orígenes --añade Falkstedt--, los autores parecen ser capaces de explicar una gran parte de la asociación entre el CI y el consumo excesivo de alcohol. Creo que esto puede ser un mensaje importante de este gran estudio de cohorte: los resultados pobres en las pruebas de coeficiente intelectual tienden a ir junto con otras desventajas, por ejemplo, un origen social más pobre y problemas emocionales, lo que puede explicar la asociación con el consumo peligroso de alcohol. En realidad, parecen existir otras posibles diferencias importantes entre los hombres, lo que podría explicar aún más la asociación entre el CI y el alcohol".

   Los autores señalan que los resultados pueden variar entre culturas y países. "Creo que gran parte de la asociación entre el cociente intelectual y el consumo de alcohol puede ser indirecta y mediada por experiencias en la vida cotidiana y diferencias en las situaciones sociales --apunta Falkstedt--. No se trata necesariamente de tomar decisiones inteligentes o no inteligentes. Por ejemplo, en países con redes de protección social débiles y alto consumo de alcohol entre los trabajadores de bajos ingresos y los desempleados, creo que la asociación podría ser más fuerte que en los países económicamente más iguales, quizás también entre los jóvenes".

   "Creo que una inteligencia superior puede dar un poco de ventaja en relación con el estilo de vida. Sin embargo, pienso que es muy importante recordar que las diferencias de inteligencia ya existentes en la infancia y la adolescencia pueden poner a las personas en situación de ventaja o desventaja y generar diferencias posteriores en experiencias y la acumulación de las experiencias durante muchos años", matiza este experto, quien subraya que los sentimientos de insuficiencia y frustración en los individuos de menor CI pueden empujar a tomar "malas decisiones".