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MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -
La menopausia es un período clave en la vida de una mujer, en el que la menstruación cesa debido a la disminución de los niveles hormonales. Suele afectar a mujeres de entre 45 y 55 años, período durante el cual pueden experimentar sofocos, bajo estado de ánimo y problemas de sueño. La menopausia se ha relacionado previamente con el deterioro cognitivo, como déficits de memoria, atención y lenguaje.
Para contrarrestar los efectos de la menopausia, en particular los síntomas depresivos y los problemas de sueño, a muchas mujeres se les prescribe terapia de reemplazo hormonal (TRH). En Inglaterra, en 2023, el 15% de las mujeres recibieron este tratamiento. Sin embargo, existe un conocimiento limitado sobre los efectos de la menopausia y el posterior uso de la TRH en el cerebro, la cognición y la salud mental.
La menopausia está relacionada con reducciones en el volumen de materia gris en regiones clave del cerebro, así como con mayores niveles de ansiedad y depresión y dificultades para dormir, según una nueva investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido).
El estudio, publicado en 'Psychological Medicine', encontró que la terapia de reemplazo hormonal (TRH) no parece mitigar estos efectos, aunque puede retardar la disminución de los tiempos de reacción.
Investigadores de la Universidad de Cambridge analizaron datos del Biobanco del Reino Unido de casi 125.000 mujeres, que fueron clasificadas en tres categorías: premenopausia, posmenopausia que nunca han utilizado terapia de reemplazo hormonal (TRH) o posmenopausia que han utilizado terapia de reemplazo hormonal.
Además de responder cuestionarios que incluían preguntas sobre su experiencia con la menopausia, su salud mental autoinformada, sus patrones de sueño y su salud general, algunas participantes se sometieron a pruebas cognitivas, incluyendo pruebas de memoria y tiempos de reacción. Alrededor de 11.000 participantes también se sometieron a resonancias magnéticas (RM), lo que permitió a los investigadores observar la estructura de sus cerebros.
La edad promedio de inicio de la menopausia entre las participantes fue de alrededor de 49,5 años, mientras que la edad promedio en que las mujeres a las que se les prescribió TRH comenzaron su tratamiento fue de alrededor de 49 años.
Las mujeres posmenopáusicas tenían mayor probabilidad que las premenopáusicas de haber buscado ayuda de su médico de cabecera o un psiquiatra para la ansiedad, los nervios o la depresión, y de obtener puntuaciones más altas en los cuestionarios sobre síntomas de depresión. Asimismo, tenían mayor probabilidad de que les recetaran antidepresivos.
Aunque las mujeres del grupo de TRH presentaron mayor ansiedad y depresión en comparación con el grupo sin TRH, análisis posteriores mostraron que estas diferencias en los síntomas ya existían antes de la menopausia. Es posible, según los investigadores que, en algunos casos, el médico de cabecera de una mujer haya recetado TRH anticipando que la menopausia empeoraría sus síntomas.
Las mujeres posmenopáusicas eran más propensas a reportar insomnio, dormir menos y sentirse cansadas. Las que tomaban terapia de reemplazo hormonal (TRH) reportaron sentirse más cansadas de los tres grupos, a pesar de que no hubo diferencia en la duración del sueño entre estas mujeres y las que no tomaban la medicación.
La doctora Christelle Langley, del Departamento de Psiquiatría, explica: "La mayoría de las mujeres pasan por la menopausia, y esta puede ser una etapa crucial en su vida, independientemente de si toman TRH o no. Un estilo de vida saludable (por ejemplo, hacer ejercicio, mantenerse activa y llevar una dieta saludable) es especialmente importante durante este período para ayudar a mitigar algunos de sus efectos".
Sin embargo, todos debemos ser más sensibles no solo a la salud física, sino también a la mental de las mujeres durante la menopausia, y reconocer cuándo están pasando por momentos difíciles. No debería haber vergüenza en compartir lo que estás pasando y pedir ayuda.
La menopausia también pareció afectar la cognición. Las mujeres posmenopáusicas que no recibían terapia remplazo hormonal (TRH) tuvieron tiempos de reacción más lentos que las que aún no habían comenzado la menopausia o que sí la recibían. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre los tres grupos en las tareas de memoria.
Por su parte, la doctora Katharina Zühlsdorff, del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge, agrega: "A medida que envejecemos, nuestros tiempos de reacción tienden a ser más lentos; es parte del proceso natural de envejecimiento y les sucede tanto a mujeres como a hombres. Imagine que le hacen una pregunta en un cuestionario: aunque usted podría llegar a la respuesta correcta siendo más joven, las personas más jóvenes sin duda la encontrarían mucho más rápido. La menopausia parece acelerar este proceso, pero la terapia hormonal sustitutiva parece frenarlo, ralentizándolo ligeramente".
En ambos grupos de mujeres posmenopáusicas, los investigadores encontraron reducciones significativas en el volumen de materia gris: tejido cerebral que contiene los cuerpos de las células nerviosas y ayuda a procesar la información, controlar el movimiento y gestionar la memoria y las emociones.
En particular, estas diferencias ocurrieron en el hipocampo (responsable de formar y almacenar recuerdos); la corteza entorinal (la "puerta de entrada" para pasar información entre el hipocampo y el resto del cerebro); y la corteza cingulada anterior (parte del cerebro que ayuda a manejar las emociones, tomar decisiones y enfocar la atención).
La profesora Barbara Sahakian, autora principal del estudio del Departamento de Psiquiatría, añade: "Las regiones cerebrales donde observamos estas diferencias son las que tienden a verse afectadas por la enfermedad de Alzheimer. La menopausia podría hacer que estas mujeres sean más vulnerables en el futuro. Si bien no es la única explicación, podría ayudar a explicar por qué observamos casi el doble de casos de demencia en mujeres que en hombres".
La investigación fue financiada por el Wellcome Trust, con apoyo adicional del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención (NIHR) del Centro de Investigación Biomédica de Cambridge.