Archivo - Imagen de recurso de un grupo de personas haciendo ejercicios con bandas elásticas. - RIDOFRANZ/ISTOCK - Archivo
MADRID 2 Oct. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) ha destacado que, tras la vuelta de las vacaciones, octubre es el mejor momento del año para consolidar hábitos saludables e incorporar el ejercicio de forma estable a la rutina diaria.
Según la sociedad, con la vuelta a la normalidad, es más sencillo identificar espacios reales para moverse más, reducir el sedentarismo y mantener una práctica regular de actividad física a lo largo del año.
Por ello, ha elaborado una serie de recomendaciones dirigidas a adultos, niños y adolescentes. "El objetivo no es comenzar octubre con entrenamientos intensos o metas difíciles de cumplir, sino integrar el movimiento de manera realista, progresiva y adaptada a las circunstancias y capacidades de cada persona", detallan desde la sociedad.
En primer lugar, los médicos rehabilitadores recuerdan que "la actividad física regular produce importantes beneficios para la salud física y mental", pero ponen el foco en que "el 31 por ciento de los adultos y el 80 por ciento de los adolescentes no alcanzan los niveles recomendados, según la Organización Mundial de la Salud".
Desde la sociedad científica se insiste en que "crear una rutina es más importante que empezar con mucha intensidad. Por ello subrayan que "es preferible fijar objetivos alcanzables, elegir actividades agradables y aumentar gradualmente la frecuencia, la duración o la intensidad".
ADULTOS: RESERVAR TIEMPO PARA MOVERSE
En los adultos, afirman desde la SERMEF, "la vuelta al trabajo puede utilizarse para organizar la semana y reservar días y horas concretos para hacer ejercicio". "La recomendación general es acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica de intensidad moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, además de realizar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana".
"Caminar a paso ligero, nadar, bailar, montar en bicicleta, correr o practicar deportes individuales o colectivos son algunas de las alternativas aeróbicas. A ellas deben sumarse ejercicios de fuerza con el propio peso corporal, bandas elásticas, máquinas o pesas, adaptando siempre la carga al nivel y a la experiencia previa", explican los especialistas.
En este contexto, desde la SERMEF subrayan que "no es necesario concentrar toda la actividad física en un gimnasio". "Caminar o utilizar la bicicleta en los desplazamientos, subir escaleras, bajarse una parada antes del transporte público, realizar pausas activas durante la jornada laboral o salir a pasear con familiares y amistades también ayuda a mantener una vida más activa",aseveran.
Para facilitar que el hábito se prolongue, los médicos rehabilitadores recomiendan "comenzar con actividades que resulten agradables, evitar compararse con otras personas y valorar la regularidad por encima del rendimiento. Quienes presenten dolor persistente, enfermedades crónicas, discapacidad o limitaciones funcionales deben adaptar el ejercicio a sus necesidades y consultar con sus profesionales sanitarios de referencia cuando sea necesario".
NIÑOS Y ADOLESCENTES: LA RUTINA ESCOLAR DEBE INCLUIR MOVIMIENTO
Según los expertos, la vuelta al colegio no debería implicar permanecer sentados durante la mayor parte del día. Así, entre los 5 y los 17 años se recomienda realizar una media mínima de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa e incluir, al menos tres días por semana, actividades intensas que fortalezcan músculos y huesos.
De esta forma, destacan que "el ejercicio en estas edades no tiene que limitarse a las actividades extraescolares. Ir caminando o en bicicleta al centro educativo, jugar en el parque, correr, saltar, bailar, nadar o practicar un deporte son formas de incorporar movimiento a la jornada. La actividad debe ser variada, divertida, adecuada a la edad y planteada sin convertirla en una obligación o una fuente de presión".
Asimismo, los médicos rehabilitadores de España desgranan que "las familias desempeñan un papel esencial para organizar paseos o juegos conjuntos, ofrecer oportunidades para moverse y limitar los periodos sedentarios y el tiempo frente a las pantallas ayuda a normalizar una vida activa. Además, el ejemplo de los adultos influye en los hábitos de los menores".
Los especialistas de la SERMEF concluyen que "la vuelta a la rutina no debe entenderse únicamente como el regreso a las obligaciones. También puede ser el punto de partida para moverse más, proteger la capacidad funcional y convertir el ejercicio en una parte estable de la vida cotidiana".