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MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -
Cada vez sabemos más sobre lo que rompe el corazón y, sin embargo, sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de la medicina. La insuficiencia cardíaca y los trasplantes marcan la vida de miles de pacientes, pero todavía hay preguntas clave sin respuesta.
En esa búsqueda de nuevas pistas, algunos investigadores han decidido mirar mucho más allá del quirófano y del laboratorio tradicional. Y han encontrado en el espacio un entorno radicalmente distinto para observar cómo se comporta el tejido cardíaco.
CUANDO EL CORAZÓN ENVEJECE MÁS RÁPIDO EN MICROGRAVEDAD
Mediante el estudio y la ingeniería del tejido cardíaco en el entorno único de baja gravedad del espacio, el Centro de Investigación de Medicina Espacial de Cedars-Sinai en Los Ángeles (Estados Unidos) está descubriendo nuevas formas de proteger y reparar el corazón dañado.
En concreto, el doctor Arun Sharma, director del Centro de Investigación de Medicina Espacial de Cedars-Sinai, está descubriendo nuevas formas de proteger y reparar el corazón dañado. Sharma interviene en la 46.ª Reunión Anual y Sesiones Científicas de la Sociedad Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón (ISHLT) en Toronto (Canadá).
Sharma describe el espacio como un entorno yin-yang que acelera el envejecimiento y la degradación de los tejidos, a la vez que proporciona un entorno ideal para el cultivo de tejidos cardíacos y parches tridimensionales más complejos a partir de células madre específicas del paciente.
Los experimentos sobre enfermedades cardíacas realizados en el espacio producen resultados rápidos. "En condiciones de microgravedad, el deterioro cardiovascular se acelera; el corazón y los músculos se debilitan mucho más rápido que en la Tierra", relata Sharma. "Esto nos permite estudiar cambios similares a los de una enfermedad, como la disminución de la contractilidad y las alteraciones metabólicas, en cuestión de semanas en lugar de años".
MINI CORAZONES Y PARCHES CREADOS EN EL ESPACIO
Entre los proyectos del doctor Sharma se encuentran experimentos en la Estación Espacial Internacional sobre los mecanismos celulares subyacentes a la insuficiencia cardíaca, así como el aprovechamiento de células madre para producir mini órganos cardíacos.
"Comprender mejor cómo falla y se recupera el músculo cardíaco también puede mejorar la optimización previa al trasplante, manteniendo el corazón y otros órganos de los pacientes en mejores condiciones mientras esperan un órgano donado", asegura.
La baja gravedad también puede aprovecharse para fabricar organoides cardíacos u órganos tridimensionales en miniatura que simulan la función cardíaca normal. Los organoides cardíacos se utilizan para identificar nuevas dianas farmacológicas diseñadas para ralentizar la progresión de la insuficiencia cardíaca y mejorar la atención posterior al trasplante, al proporcionar información sobre cómo el tejido cardíaco se adapta, se remodela o se deteriora bajo estrés.
"La microgravedad también mejora la estructura tridimensional y las redes de vasos sanguíneos en los tejidos artificiales. La fabricación asistida por el espacio podría facilitar la bioimpresión de parches cardíacos más resistentes y fisiológicos", apunta.
Los parches de músculo cardíaco derivados de células madre pluripotentes inducidas (iPSC) están diseñados para estabilizar o reparar parcialmente los corazones con insuficiencia cardíaca, lo que permite ganar tiempo y reducir el número de pacientes que necesitan un reemplazo total del órgano.
"Los parches de células iPSC se producen aquí en la Tierra como terapias puente para pacientes con insuficiencia cardíaca grave que esperan un trasplante de corazón completo", matiza Sharma. "Un entorno de microgravedad ofrece el potencial de producir parches más gruesos y resistentes, menos propensos a colapsar bajo la gravedad al ser traídos de vuelta a la Tierra", agrega.
QUÉ PODRÍA APORTAR ESTA INVESTIGACIÓN
A largo plazo, el doctor Sharma afirma que la investigación espacial también podría permitir una organización tridimensional más precisa de las células y la matriz extracelular, lo que potencialmente daría lugar a válvulas, conductos y estructuras de soporte más duraderas o más fisiológicas.
"Para los programas de trasplante, esto significaría reemplazos valvulares y reparaciones estructurales más duraderas, menos reintervenciones y, posiblemente, una menor necesidad de un trasplante completo en algunos pacientes", apunta.
"Si la microgravedad nos permite producir tejidos cardíacos tridimensionales más grandes y bien vascularizados, podríamos llegar a diseñar porciones sustanciales de miocardio aptas para reparar grandes infartos o incluso reemplazar secciones de un corazón trasplantado con insuficiencia cardíaca".
El trabajo del laboratorio del doctor Sharma forma parte de la visión de fabricar órganos o tejidos bajo demanda, como por ejemplo células cardíacas derivadas de células iPSC con antecedentes genéticos específicos o fenotipos de enfermedades.