Archivo - Mujer triste. - SIMONAPILOLLA/ ISTOCK - Archivo
MADRID 30 Mar. (EUROPA PRESS) -
Una mayor formación y el incremento de los ratios pueden mejorar la asistencia del trastorno bipolar, enfermedad que afecta a entre el 2 y el 3 por ciento de la población española, según el técnico en Cuidados de Enfermería en la unidad de Hospitalización de Agudos de Psiquiatría del Hospital de Jove (Asturias) y responsable del Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE), Jorge Santurio.
Con motivo del Día Mundial del Trastorno Bipolar, que se celebra el 30 de marzo, el SAE ha querido poner en valor la necesidad de incrementar las plantillas de las unidades de psiquiatría. Como ha detallado Santurio, contar con un "mayor número de profesionales" les permitiría dedicar más tiempo a las actividades que realizan con los pacientes, lo que, combinado con la medicación, "es esencial para su bienestar".
La bipolaridad es un trastorno crónico del humor que conlleva "cambios extremos" en el ánimo, y alterna episodios de depresión con fases de manía, y afecta por igual a mujeres y hombres. A nivel mundial, se estima que más de 60 millones de personas conviven con esta patología.
Desde el SAE han indicado que las principales actuaciones deben ir encaminadas a "eliminar el estigma social y garantizar la empatía". Para ello, han destacado que es "fundamental" educar y concienciar a la sociedad, acabando con los "falsos mitos" que rodean a la bipolaridad.
ESTRATEGIA DE SALUD MENTAL
Por su lado, el secretario de Acción Social de SAE, Daniel Torres, ha declarado que conseguir una estrategia de salud mental "eficiente, fuerte y segura" pasa por contar con los recursos, humanos y materiales, necesarios que garanticen una atención adecuada, individualizada e integral.
Además, ha sostenido que el Ministerio de Sanidad debe realizar "una apuesta real" por la salud mental, que facilite, por ejemplo, la implantación de unidades específicas para el tratamiento de cada patología mental.
"Debemos destacar la necesidad de seguir invirtiendo en investigación, de continuar desarrollando protocolos de detección temprana -el trastorno bipolar se diagnostica entre 6 y 7 años después de haber debutado-, y de garantizar tratamientos adecuados, pues la medicación es primordial para tener una vida plena", ha concluido Torres.