Archivo - Recuperación niño pequeño acostado en la cama del Hospital para dormir, la madre sostiene su mano reconfortante. Se centran en las manos. Emotivo momento familiar. - ISTOCK /GORODENKOFF - Archivo
MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -
Los avances en la atención cardíaca pediátrica están ayudando a que más niños sobrevivan el tiempo suficiente para recibir un trasplante, pero la grave escasez de corazones de donantes significa que demasiados siguen muriendo mientras esperan, advierten expertos del Boston Children's Hospital (Estados Unidos) en la 46.ª Reunión Anual y Sesiones Científicas de la Sociedad Internacional de Trasplante de Corazón y Pulmón (ISHLT) celebrada en Toronto (Canadá).
Las presentaciones de cirujanos de Estados Unidos y Europa pusieron de manifiesto una paradoja creciente: el progreso médico está salvando la vida de más niños, pero la oferta de corazones para trasplante no ha seguido el mismo ritmo.
El doctor Kevin P. Daly, cardiólogo pediátrico del Boston Children's Hospital, apunta que superar el obstáculo que supone la Ley de Modernización de Trasplantes de EE UU facilitaría el flujo de corazones donados a los receptores. La implementación de la ley, que se ha visto ralentizada por retrasos en la contratación federal, permitiría a los comités continuar trabajando en la propuesta de transición de un sistema categórico a un modelo de distribución continua que priorice mejor la urgencia médica y la eficiencia del sistema.
Con puntos de asignación adicionales para niños y mejoras en las categorías de urgencia pediátrica, el nuevo sistema también les daría mayor prioridad. "La política de asignación de órganos es importante, pero no puede solucionar la escasez de órganos", declara el doctor Daly, presidente de la Sociedad de Trasplante Cardíaco Pediátrico.
A nivel mundial, se realizan más de 600 trasplantes de corazón pediátricos al año, pero la mortalidad en lista de espera sigue siendo alta. En Estados Unidos, más de uno de cada seis niños en lista de espera no sobrevive.
Al mismo tiempo, avances como los dispositivos de asistencia ventricular permiten que los niños gravemente enfermos vivan más tiempo mientras esperan un trasplante, a menudo durante meses o años.
"Esa es la paradoja", apunta la doctora Brigitte Stiller, profesora y jefa de Cardiología Pediátrica del Centro Cardíaco Universitario de Friburgo, en Alemania. "Estamos salvando a niños que están en lista de espera, pero no encontramos suficientes corazones de donantes para ellos".
Stiller argumenta que el sector debe replantearse la forma en que se seleccionan y utilizan los corazones de los donantes. "La escasez de trasplantes cardíacos pediátricos no es una cuestión del destino, sino un problema que podemos solucionar", agrega.
Un cambio fundamental consiste en ir más allá de la idea del corazón donado "perfecto". A medida que los niños se estabilizan con soporte mecánico, los médicos suelen mostrarse reacios a aceptar un corazón donado que no sea ideal, lo que podría prolongar los tiempos de espera.
"Cada vez hay más pruebas de que los corazones cuidadosamente seleccionados aún pueden dar excelentes resultados", destaca Stiller. "Si esperamos solo al donante ideal, algunos niños nunca recibirán un trasplante".
Ambos ponentes coincidieron en que se necesitan avances tecnológicos para ampliar el número de corazones disponibles para donación, incluyendo tecnologías de perfusión y preservación de órganos. En Estados Unidos, actualmente se están evaluando plataformas de perfusión miniaturizadas en ensayos clínicos.
"Estos sistemas serían revolucionarios, al igual que ya han transformado los trasplantes de corazón en adultos", señala Daly.
La donación tras muerte circulatoria (DCD) es otra alternativa prometedora, aunque su uso en trasplantes pediátricos sigue siendo limitado. Los expertos recalcaron que mantener la confianza pública será fundamental a medida que estas prácticas se expandan. "La confianza pública lo es todo", matiza Daly. "Si las familias pierden la confianza en el sistema, las tasas de donación podrían disminuir, y eso costaría vidas".
Las innovaciones clínicas también están marcando la diferencia. Los bebés y los niños pequeños pueden recibir corazones de donantes con grupos sanguíneos incompatibles de forma segura, un avance que aumenta significativamente el número de órganos disponibles para donación.
Más allá de las políticas y la tecnología, la doctora Stiller hizo hincapié en la importancia de ayudar al público a comprender los efectos a largo plazo de los trasplantes y la importancia de la donación de órganos. Afirmó que muchos niños que reciben trasplantes de corazón crecen y llevan una vida plena y saludable, terminan sus estudios, desarrollan sus carreras profesionales y forman familias. Ambos ponentes coinciden en que solucionar la escasez de donantes pediátricos requerirá un esfuerzo multifacético.