Actualizado 14/06/2010 14:16 CET

Más de la mitad de los españoles mayores de 50 años no acude al urólogo por falta de información y miedo al tacto rectal

Esta situación se da con mayor frecuencia en las zonas rurales y suele darse en personas "culturalmente alejadas de la realidad", según experto

MADRID, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

Más de la mitad de los hombres españoles que superan los 50 años de edad no acude a la consulta del urólogo para controlar el estado de su próstata por falta de información y por miedo al tacto rectal, afirma el jefe de sección del Servicio de Oncología Radioterápica del Centro Oncológico de Galicia y representante del Círculo de Braquiterapia Prostática (CBP), el doctor Alfonso Mariño.

Según ha explicado este experto a Europa Press, el tacto rectal es una prueba "fundamental" que "ayuda muchísimo" a la hora de hacer un diagnóstico precoz del cáncer de prostata. Sin embargo --detalla-- hay personas que "culturalmente están alejadas de la realidad" y "por una cuestión ancestral" sienten rechazo hacia esta prueba.

Además del pudor, existen prejuicios vinculados al dolor y a la "falta de hombría", que hacen que la visita al urólogo se vaya retrasando, indican desde el CBP. A esta aprensión hay que añadir la educación "tradicional" recibida por los hombres, en la que "se les inculca que deben eludir las situaciones que puedan ubicarlos en una posición vulnerable", apuntan.

De este modo --comentan los especialistas-- se les cultiva un sentido de "indestructibilidad" que "les impide exponerse ante cualquier circunstancia que ponga en evidencia la fragilidad de su salud". Este problema es especialmente significativo en las zonas rurales de España, afirma Mariño, donde la tasa de visitas es "bajísima" e incluso son comunes ciertas "frivolidades" del tipo "a mí eso no me lo hacen".

A pesar de esas actitudes, lo cierto es que la exploración urológica, con tacto rectal incluido, aunque provoca "cierta incomodidad", generalmente es "indolora", asevera. Además --añade el doctor Mariño-- "cuando realmente le aprietan las clavijas al paciente se deja hacer todas las pruebas necesarias sin protestar".

UNA PRUEBA "SIMPLE Y RÁPIDA"

Para su realización, el especialista introduce el dedo índice por el recto, tras colocarse un guante de látex y aplicar "suficiente" lubricante. Su duración no suele ser superior a los quince segundos.

Mediante este "simple y rápido" proceso, el urólogo puede tocar la próstata y definir su tamaño, simetría y dureza. También permite diagnosticar la presencia de nódulos y detectar otras características que le permiten conocer el estado en el que se encuentra la glándula.

El rechazo a este tipo de exploraciones se une además a la "poca costumbre" que tienen los españoles de acudir a la consulta del urólogo, una visita "obligada" --señala este experto-- cada año o cada dos años a partir de los 50 años en la población general y a partir de los 45 si se tienen antecedentes de primer grado (padres o hermanos).

El principal objetivo de estas visitas es la detección precoz de un posible cáncer de próstata, el segundo tumor en incidencia en varones en España (después del de pulmón) con 13.000 nuevos casos diagnosticados cada año. "Cuando se hace un diagnostico de un tumor que todavía está dentro de la próstata, más del 92 por ciento de los pacientes sobreviven a los cinco años y un 70 por ciento a los diez años", asegura el doctor Mariño.