Publicado 06/05/2021 18:12CET

Más de la mitad de los españoles considera que el uso de 'smartphones' perjudica a su salud mental y física

Archivo - Smartphone, dispositivo móvil, nuevas tecnologías
Archivo - Smartphone, dispositivo móvil, nuevas tecnologías - CEDIDA / AIES - Archivo

MADRID, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Un 61 por ciento de los españoles considera que el teléfono inteligente tiene un efecto negativo en la salud mental, mientras que el 57 por ciento considera que su uso también afecta a la salud física, según un estudio llevado a cabo por la plataforma global de investigación de mercado Appinio.

Respecto a esta percepción, España tan solo es superado por Francia, donde el 63 por ciento lo relaciona con la salud mental y el 60 por ciento con la salud física. Ante esta situación, el 39 por ciento de los encuestados en España afirma que le gustaría usarlo menos. Esta cifra es un 10 por ciento superior en los jóvenes de entre 16 a 34 años. El principal uso que se hace de los teléfonos móviles es para estar en contacto con familiares o amigos (56%), redes sociales (50%) y navegar por internet (43%).

En este sentido, existen una serie de hábitos que ponen de manifiesto el uso excesivo de este dispositivo y que pueden alterar la calidad de vida. Por ejemplo, según los datos de esta encuesta, el 49 por ciento afirma que todos los días mira su teléfono nada más levantarse, y el 54 por ciento lo hace siempre antes de acostarse. Estas cifras son muy superiores al resto de países. En contraposición se encuentra Alemania, donde tan solo el 28 por ciento de la población afirma mirar siempre el móvil al levantarse y antes de acostarse.

Así las cosas, según los datos de esta encuesta, un 70 por ciento de los españoles considera que durante la pandemia ha aumentado su uso del 'smartphone', frente al 62 por ciento que ha incrementado el uso del ordenador y el 55 por ciento de la televisión. En comparación con el resto de países europeos, España es en el que más se ha acentuado el uso del teléfono móvil, seguido de Francia y Reino Unido, ambos con un 60 por ciento y Alemania con un 58 por ciento.