Publicado 11/06/2020 08:32CET

¿De qué manera la bondad puede mejorar nuestra salud?

Senior hombre mendigo caucásico contando historia sobre la vida al empresario    Apuesto hombre de negocios en traje sentado en el piso con un hombre sin hogar juntos, escuchar su historia de vida. Contraste a las personas, ricas y pobres, pero no importa
Senior hombre mendigo caucásico contando historia sobre la vida al empresario Apuesto hombre de negocios en traje sentado en el piso con un hombre sin hogar juntos, escuchar su historia de vida. Contraste a las personas, ricas y pobres, pero no importa - PHOTOGRAPHER/GETTY - Archivo

    MADRID, 11 Jun. (EDIZIONEZ) -

   La bondad es una virtud que se puede cultivar, a la par que una ventaja evolutiva de la que disponemos los humanos. Pero nadie nace bondadoso, ni tampoco violento. En nuestro interior está metafóricamente la semilla de la bondad, pero también la de la maldad.

   "Si desde que nacemos vamos haciendo todo lo necesario para alimentarla, cuidarla, cultivarla, el espacio de la violencia se quedará pequeño. Es una capacidad humana de cuidado de amor, de sensibilidad, de benevolencia hacia uno mismo, hacia los demás", afirma en una entrevista con Infosalus Mercè Conangla, psicóloga y enfermera, y coautora junto a Jaume Soler de 'Bondad en acción' (Amat Editorial).

    Pero, ¿de qué manera la bondad puede ayudarnos a mejorar nuestra salud? La también presidenta de la Fundación Àmbit Ecología Emocional remarca que la bondad nos lleva a un territorio de potenciar los mejores valores en nuestro interior, y también a nivel social, a un estado de felicidad y de bienestar con nosotros mismos vitales para un buen estado de salud.

   "Cuando potenciamos la bondad, potenciamos el amor y la sensibilidad por la vida, el cuidado y el aprecio de la diversidad, la ternura, la compasión, la gratitud, la cultura de la paz, la humildad, la amabilidad, la generosidad, la belleza; que son todo ello la fórmula de la bondad, sólo entonces hay evidencias suficientes de que cuando esto ocurre se genera un bienestar emocional, un sentimiento de sentido de vida que nos proporciona serenidad en los entornos más inciertos e inhóspitos", asegura la psicóloga.

   En este sentido, Conangla llama la atención sobre el hecho de que, actualmente, se pone mucho el foco en la consecución de la felicidad como otro objeto de consumo humano, en la felicidad como un fin. "La felicidad es una aspiración humana pero sabemos que es la consecuencia del estar, de ser en la vida, y no es tanto un logro inmediato. Hay gente que persigue a la felicidad como una finalidad, y sólo desde esta perspectiva se consigue entrar en el territorio del ansia y de la insatisfacción", lamenta.

    Con ello, la presidenta de la Fundación Àmbit Ecología Emocional destaca que en nuestro día a día, cuando ponemos el foco en el cuidado, en la sensibilidad, en esa atención delicada a todo lo vulnerable, a las pequeñas cosas del día a día, generamos en nosotros esas conductas "de bondad en acción" y, en definitiva, generamos en nosotros un estado de serenidad interior.

   "Cuando mantenemos una mirada en general muy amorosa con todo, una capacidad de acoger incluso en situaciones de dificultad, uno puede percibir que aquello tiene su sentido. Esto es una forma de felicidad, la acogida de todo lo humano y lo vivo, y no del poseer, del éxito, una espiral que nos absorbe", agrega Mercè Conangla.

SER MÁS BONDADOSO EN NUESTRO DÍA A DÍA

    Por ello, a la hora de ser más bondadoso en nuestro día a día, la psicóloga y enfermera subraya que hay que tener presente el foco en tres aspectos, que desarrolla más en su libro:

   1.- Como ser más bondadoso conmigo mismo: Muchas veces pensamos en los demás y si no lo somos con nosotros mismos no lo seremos con los demás. Tengo que escucharme, trabajar con mi discurso mental y mantener un lenguaje benevolente hacia yo mismo, mis cualidades, darme un descanso, perdonarme mis errores, cuidar de mi cuerpo, hacer ejercicio, mantener una alimentación sana, darme un espacio para el aprendizaje de cosas bellas.

   2.- Cómo ser más bondadoso con los demás: Hay que ser consciente de que la diversidad es un don. Hay que preguntarse cómo acepto la diversidad con mis relaciones, cómo vivo si esa persona es diferente, o me abro a aprender otras formas de mirar, además de cuidar a los más vulnerables. También el ser capaz de felicitar cuando a alguien le va bien, de colaborar en proyectos de mejora social, no sólo pagar una cuota de una ONG, que está bien, pero la bondad y la acción supone hacer algo concreto que puedas visualizar para ayudar a otros.

   3.- La eco bondad, hacia el planeta: Protestamos por cómo está el medio ambiente y el cambio climático pero qué hago yo; qué siembro; cómo cuido a los seres vivos; cómo utilizo los recursos, el agua, la luz; cómo consumo; cómo reciclo. ¡Aquí tenemos tantas cosas que hacer!, afirma Conanglà.

   A su vez, destaca que existe bastante evidencia científica de que practicar la bondad en acción de forma constante, y que ésta se eduque en los niños pequeños, hará que todas las conductas de violencia retrocedan. "La violencia se desata cuando la bondad no está. Si yo aplico bondad, el mobing, el bullying, la violencia contra las personas se reducirá. Hay que despertarla desde pequeños para que la violencia retroceda cada vez más", defiende.

   "La bondad es una vacuna ante la destructividad y todo tipo de violencia, y además genera inmunidad de grupo, tanto a nivel ético como emocional. También la necesitamos y cada vez más, cuando en la vida cotidiana ocurren cosas como la que estamos viviendo", sentencia la psicóloga y enfermera, y presidenta de la Fundación Àmbit Ecología Emocional.