LOGROÑO, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -
El maltrato infantil y la disfunción del entorno familiar aceleran el inicio del consumo de sustancias psicoactivas en la infancia y la adolescencia, con un impacto significativamente mayor en las niñas que en los niños.
Esta es una de las conclusiones del nuevo estudio publicado en la revista científica BMC Psychiatry, en el que participa el investigador Hilario Blasco-Fontecilla de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) junto a otros grupos de universidades y centros hospitalarios del territorio español vinculados al CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en RED de Salud Mental dependiente del Instituto de Salud Carlos III).
Las sustancia psicoactivas son aquellas que afectan el funcionamiento del encéfalo y provoca cambios en el estado de ánimo, la percepción, los pensamientos, los sentimientos o el comportamiento.
Los resultados revelan que las niñas expuestas a situaciones de maltrato comienzan a consumir este tipo de sustancias aproximadamente un año antes que los niños, con una edad media de inicio en torno a los 13 años, frente a los 14 en el caso de los varones.
En el conjunto de la muestra, el 44 % de los menores había consumido al menos una sustancia, siendo el alcohol y el tabaco las más frecuentes.
Hilario Blasco-Fontecilla, investigador de UNIR participante en el estudio y director general de Emooti, subraya que "las mujeres son particularmente vulnerables al maltrato físico y a la disfunción intra-familiar, ya que se asociaban a un inicio precoz del consumo de tóxicos, como, por ejemplo, el alcohol o el cannabis".
"El estudio -añade el experto- no permite establecer cuáles son las causas subyacentes, que podrían ser de índole biológica -por ejemplo, hormonales o genéticas-, social o cultural".
La investigación ha sido desarrollada en el contexto del proyecto EPI-Young Stress Project, un proyecto multicéntrico CIBERSAM que estudia cómo el maltrato infantil afecta a la respuesta biológica y psicológica al estrés de los niños y adolescentes afectados.
Por su parte, la doctora Maite Ramirez, del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo, y primera firmante del trabajo, indica que "el objetivo del estudio ha sido examinar cómo las diferentes formas de maltrato, tanto las ejercidas directamente, mediante abuso o negligencia, como las ejercidas indirectamente a través de la disfunción en el entorno familiar, influyen en la salud mental de la descendencia, incluyendo la edad de inicio en el consumo de sustancias, y atendiendo a las diferencias entre sexos, un aspecto escasamente investigado en la literatura especializada".
Por su parte, la investigadora principal del proyecto, Lourdes Fañanás Saura, de la Universidad de Barcelona, explica que "este proyecto ha supuesto más de nueve años de trabajo colaborativo implicando a seis hospitales públicos de España e incluyendo el estudio pormenorizado y exhaustivo de más de 200 niños y adolescentes, de entre 7 y 17 años, y a sus familias; de ellos, el 58 % eran niñas y el 62 % presentaban algún trastorno psiquiátrico. Cerca de la mitad de la muestra, un 49,8 %, había sufrido algún tipo de maltrato."
DISFUNCIÓN FAMILIAR: PRINCIPAL FACTOR RELACIONADO.
Como factor clave, la disfunción familiar se posiciona como elemento relacionado más significativamente asociado a este tipo de conductas. La exposición a entornos donde existe violencia doméstica, consumo de drogas en el hogar u otras conductas de riesgo, se asocia en las niñas del estudio con un inicio del consumo casi dos años más temprano respecto a los niños.
"Estos comportamientos pueden presentarse incluso tras haber controlado otros factores como el nivel socioeconómico, la pubertad, el historial psiquiátrico y el maltrato directo. Un efecto que no se ve en los niños", apunta Blasco-Fontecilla.
En las niñas, además, el abuso físico y las disfunciones familiares se relacionan de forma significativa con una edad de inicio del consumo más temprana. Esta asociación no se detecta en los varones, lo que refuerza la existencia de trayectorias de riesgo diferenciadas por sexo.
IMPACTO EN LA SALUD MENTAL, SOLO EN NIÑAS.
El estudio también revela que, en las participantes femeninas, un inicio temprano del consumo se asocia con mayores niveles de síntomas internalizantes como ansiedad y depresión, así como síntomas externalizantes relacionadas con conductas disruptivas y peor funcionamiento global. En los niños no se encontraron asociaciones significativas entre la edad de inicio del consumo y los indicadores de salud mental.
En conjunto, los resultados apuntarían a que las niñas son especialmente vulnerables a los efectos del maltrato infantil y la disfunción familiar, lo que no solo adelantaría el inicio del consumo de sustancias, sino que también agravaría los problemas psicológicos.
"El entorno familiar disfuncional emerge como un factor de riesgo independiente y determinante en las niñas, incluso por encima de otras formas de maltrato", señalan los investigadores, que destacan la importancia de intervenir de forma temprana en el ámbito familiar para prevenir trayectorias de consumo precoz y deterioro de la salud mental.
En este estudio han participado los investigadores Maite Ramírez, Nerea San Martín-González, Laia Marques-Feixa, Soledad Romero, José Luís Monteserín-García, Ariadna Mas, Marta Rapado-Castro, María Marín-Vila, Hilario Blasco-Fontecilla, María José Muñoz, Ana González-Pinto, Iñaki Zorrilla, María Martín, Eulalia Anglada, Pilar Santamarina-Pérez, María José Lobato, María Mayoral, Iría Méndez Lourdes Fañanás.
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