Archivo - Inyector de pluma de liraglutida con aguja para tratar la diabetes tipo 2, obesidad, GLP-1 - PETER TOGEL - Archivo
MADRID, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -
Algunas personas que toman medicamentos GLP-1 para la diabetes y la obesidad experimentan beneficios para la salud mental, en particular, una disminución de los síntomas de la depresión, según expertos de la Universidad del Sudeste(China).
En un estudio con ratones publicado en la revista 'Cell Host & Microbe de Cell Press', los investigadores informan que estas mejoras en la salud mental parecen ser el resultado de cambios en la microbiota intestinal que conducen a una mayor abundancia de una cepa microbiana conocida por tener un efecto favorable en las neuronas relacionadas con el estrés.
"Estudios clínicos y preclínicos previos han sido contradictorios", informa Yonggui Yuan, coautor principal de la Universidad del Sudeste en Jiangsu.
Algunos estudios informaron efectos antidepresivos de los agonistas del GLP-1, mientras que otros sugirieron un mayor riesgo de depresión o ansiedad. El modelo predominante sostenía que estos fármacos actúan directamente sobre los receptores del GLP-1 en el cerebro, mientras que nuestro estudio aporta evidencia de una vía alternativa.
Para este estudio, los investigadores utilizaron el fármaco para bajar de peso liraglutida, comercializado bajo las marcas Victoza y Saxenda. Para determinar el efecto del fármaco en el cerebro, el equipo simuló estrés en modelos de ratones. "Observamos que cuando administramos liraglutida sistémicamente a los ratones, se acumuló principalmente en el intestino en lugar de en el cerebro", comenta Bing Han, coautor del estudio y también de la Universidad del Sudeste.
POR QUÉ SE CREE QUE EL INTESTINO ES LA CLAVE DEL HALLAZGO
Mediante pruebas de comportamiento estándar, los investigadores demostraron que la liraglutida conservaba su actividad antidepresiva incluso en ratones con receptores GLP-1 inactivados. Esto sugiere que los efectos se producen a través de otra vía.
Posteriormente, el equipo demostró que los ratones cuya microbiota intestinal había sido eliminada mediante antibióticos de amplio espectro no experimentaban los efectos antidepresivos de la liraglutida, lo que apunta a un papel clave de los microorganismos en el intestino.
Para identificar los taxones microbianos específicos implicados, el equipo estudió muestras fecales de los ratones. Entre los microorganismos alterados por la liraglutida, Lactobacillus delbrueckii fue la especie que aumentó de forma más significativa. L. delbrueckii produce diacilglicerol, un precursor que se convierte en el endocannabinoide 2-araquidonilglicerol (2-AG). Se sabe que los niveles elevados de 2-AG normalizan la hiperactivación en las regiones cerebrales relacionadas con el estrés.
"Descubrimos que la abundancia de L. delbrueckii se correlacionaba con mejoras en el comportamiento", detalla Honghong Yao, coautora del estudio y también perteneciente a la Universidad del Sudeste.
Este hallazgo reveló una conexión entre la microbiota cerebral e intestinal que vincula directamente fármacos metabólicos como la liraglutida con la regulación del estado de ánimo.
Los investigadores recalcan que este hallazgo sugiere varias aplicaciones clínicas potenciales, entre ellas el tratamiento de pacientes con afecciones metabólicas como la diabetes y la obesidad que también padecen depresión, y el abordaje de la depresión mediante la intervención con probióticos.
También señalan varias limitaciones del estudio, entre ellas que se realizó con ratones, no con humanos, y que todos los ratones eran machos. Dado que la depresión es diferente en hombres y mujeres, es importante determinar si los mecanismos son los mismos en ambos sexos, finaliza el equipo.