José Luis Carrasco, psiquiatra: “Hay cada vez más trastornos de la personalidad”

Archivo - Mujer en la consulta del psicólogo.
Archivo - Mujer en la consulta del psicólogo. - DEMAERRE/ISTOCK - Archivo
Publicado: sábado, 11 mayo 2024 7:59

   MADRID, 11 May. (EDIZIONES) -

   Los trastornos de personalidad son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad porque cada vez es más grande el individualismo, y más pequeña la fuerza del entorno. No hay que olvidar que la personalidad es algo que no se constituye dentro de uno mismo; sino que uno mismo se construye gracias al otro, es siempre él con el otro, el ser humano es un ser social que necesita del otro.

   “Desde que somos pequeños somos el pecho de la madre; después, es uno mismo con sus padres. Siempre somos con otros, uno mismo no es personalidad, siempre tiene que haber otro. La personalidad se constituye también por el otro social (familia, colegio, autoridad, referencias)”, explica en una entrevista con Infosalus el director de la Unidad de Trastornos de la Personalidad del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), el psiquiatra José Luis Carrasco, experto internacional en esta materia.

   Así, indica que un trastorno de la personalidad tiene lugar cuando se ha producido un trastorno de la identidad de la persona, de la idea de uno mismo, así como una incapacidad para las relaciones interpersonales; de forma que el individuo no sabe hacia dónde va y puede ir, y además no se puede relacionar normalmente.

   “A veces esto es porque tiene un trastorno evitativo de la personalidad, de manera que se esconde debajo de la mesa; otras, porque se relaciona dando tumbos, idealizando y demonizando de manera inestable, como en el trastorno límite de la personalidad; o porque sólo se relaciona explotando y aprovechándose de la gente, como sucede en el trastorno narcisista o antisocial de la personalidad; pero en cualquiera de los casos son personas que no pueden tener una relación interpersonal sana”, detalla el también catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid.

   Sostiene que en estos trastornos llega un momento en el que la persona se bloquea al final y no sabe actuar de otra manera, no puede relacionarse con nadie y no puede salir adelante. Otro aspecto que tiene el trastorno de la personalidad, tal y como apunta, es que son personas muy dependientes, que necesitan a alguien que les proteja, o bien a alguien a quien explotar.

CÓMO SOSPECHAR DE UN TRASTORNO DE PERSONALIDAD

   A la hora de sospechar si una persona tiene un trastorno de personalidad, el doctor Carrasco subraya que son personas con trastornos de conductas “muy llamativas” que pueden ser en forma de autoagresiones, intentos de suicidio, conductas intolerantes hacia otros, episodios de ira, conductas con las que es imposible vivir, a lo que se añade por parte de los familiares que es intransigente, no pierde el sentido de la realidad. “No es una enfermedad psicótica como la esquizofrenia, pero distorsiona mucho las cosas y tiende a verlas de manera exagerada”, puntualiza el doctor Carrasco.

   Cuando tienes una persona que no puede convivir con el entorno y que no tiene sentimiento de que sea por un defecto suyo, sino porque nadie le trata bien o no le entiende, por aquí se ve que puede ser probablemente un trastorno de la personalidad, subraya este psiquiatra: “En un entorno lo detectas cuando alguien tiene comportamientos persistentes no soportables, y además una forma de interpretar las cosas demasiado egocéntrica y con tendencia a atribuir a otros la culpa, y no se trata de un delirio”.

   Sobre el tratamiento de los trastornos de personalidad afirma este referente que sí tienen tratamiento, aunque obviamente no son todos iguales, y alguno tiene “muy difícil tratamiento médico”. “Pero lo más clínicos de la personalidad, por ejemplo, el dependiente o el trastorno límite de la personalidad, o los evitativos tienen tratamiento. Muchos dejan de tener un trastorno y siguen con su personalidad y vida adelante, de manera que llegan a la sanación; mientras que otros pueden ganar mucho y mejorar en su autonomía y bienestar”, aclara el doctor Carrasco.

CÓMO SURGEN LOS TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

   Le preguntamos por cómo surgen los trastornos de personalidad y mantiene que llega un momento en el que las leyes de la regulación de la personalidad dejan de funcionar: “Como en la depresión dejan de funcionar las leyes del ánimo y aquello no responde a los estímulos normales, en el trastorno de la personalidad es como que esa personalidad no atiende a razones, y ya no es modificable por el entorno, no va madurando, no va modificándose un poco en función de cómo son las otras personas para adaptarse, que es lo que hacen todas las personalidad”.

   Por eso, insiste en que en el trastorno de personalidad “hay cerrazón rígida”, y no hay cambio, no permite al individuo esa personalidad avanzar, no tiene perspectiva, la identidad se queda muy debilitada y no tiene capacidad para relacionarse con los demás de manera adaptativa y se queda bloqueada, ni tampoco hay forma de que se mueva si no se interviene con un tratamiento.

   Como en todas las enfermedades mentales dice que hay factores biológicos de vulnerabilidad que influyen, y por ejemplo, donde los mecanismos que regulan las emociones y el control de los impulsos, o los que regulan el desarrollo de la identidad y la autoimagen en algún momento dejan de funcionar de forma coordinada y la persona pasa a no tener una idea de sí mismo, a no saber hacia dónde moverse, o bien pasa a moverse dando bandazos, a pelearse y a no querer ver a nadie.

LA PERSONALIDAD NO ES LO QUE NOSOTROS PENSAMOS

   En último lugar, preguntamos al doctor Carrasco por la definición en sí de lo que es la personalidad porque, tal y como refleja en el libro, hoy en día manejamos una visión errónea sobre lo que es la misma, aclarando que no se trata de la imagen de uno mismo, sino de una tendencia a ser de una forma.

   Esto explicaría, tal y como reseña, el que de primeras conozcamos a alguien, tengamos una percepción determinada de esa persona, y después, conforme lo vamos conociendo más, vamos teniendo más contacto con esa persona, ésta nos sorprende para bien o para mal y nuestra idea sobre ella puede cambiar.

   “La personalidad es muy importante para el comportamiento y el bienestar físico y la civilización humana. Es una tendencia a ser de una forma, y esto implica el pensar, interpretar, sentir y actuar de una manera; todo esto significa una estructura de rasgos de personalidad y de conexiones psicológicas y neuronales. Sería una organización psicológica y biológica que nos otorga una tendencia a ser de una manera determinada, pero no es exactamente lo que somos, es la tendencia”, remarca este psiquiatra.

   Ahora bien, sí incide en que “no somos esclavos de nuestra personalidad”, ésta nos marca una tendencia, con la que podemos estar bien, modificar, o estar a disgusto en un determinado ambiente. “Por ejemplo, si uno tiende a ser introvertido podrá intentar ser más extrovertido para estar mejor en un determinado ambiente en el que se mueve en un momento puntual. Esto está bien, tiene que haber personas de diferentes colores”, sostiene.

NO ES COMO SOMOS

   Una de las cosas en las que insiste es que nadie debe etiquetar con la personalidad, dado que “es una tendencia a ser de una manera, no a ser como somos”, y pone el ejemplo de dos personas con tendencia a ser extrovertidos y a buscar sensaciones: “Algunos con la búsqueda de sensaciones buscarán situaciones de riesgo donde darán mucho por los demás, y serán personas cooperativas y ricas para los demás; mientras que otros la emplearan para ser egoístas y poco cooperativos y hacerse ricos. De la misma personalidad pueden salir personas diferentes”.

   Recuerda en última instancia que no nacemos con una personalidad determinada, sino que ésta dice que se va fraguando en los primeros 5 años de vida especialmente: “Una parte viene de herencia, heredamos rasgos y tendencias, pero sí tenemos un componente genético que nos lleva a ser más o menos sensibles, extrovertidos, o metódicos, por ejemplo”.

   Después, mantiene que los dos primeros años de la crianza, donde tienen lugar los primeros contactos, los más primarios, los apegos, es donde se forman los elementos básicos de nuestra emoción, seguridad, sentimiento de la relación interpersonal, miedos o confianzas al otro.

   Posteriormente, señala este catedrático de Psiquiatría que viene el paso por el colegio, donde se da el inicio del contacto con el mundo y con los otros que no son de la familia, “el primer esbozo del mundo social, y donde se desarrollan las bases de la competencia, el convivir con el otro”.

   “Así, en estos 5 primeros años de vida se establece la estructura de esa tendencia a ser de una manera, extrovertido, sensible, cooperativo, temeroso del riesgo o menos. A los 5-6 años la estructura básica de personalidad, la tendencia de lo que vamos a ser, está hecha, y algunos matices se pueden añadir en la adolescencia. A partir de esa etapa nuestra personalidad es como es”, concluye el doctor Carrasco.

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