Archivo - El uso extendido de Ozempic reabre el estigma del sobrepeso, según un estudio - UIC BARCELONA - Archivo
MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -
Los adultos con obesidad que pierden peso con medicamentos agonistas del receptor del péptido similar al glucagón-1 (GLP-1) disminuyeron significativamente su actividad física, que es esencial para proteger los músculos, según un estudio realizado en el Hospital HSHS St. John's en Springfield (Estados Unidos) que se presenta en ENDO 2026, la reunión anual de la Sociedad Endocrina en Chicago, Estados Unidos.
Los agonistas del receptor GLP-1 como semaglutida, liraglutida, dulaglutida y tirzepatida reducen no solo la grasa sino también la masa muscular magra. Esto hace que la actividad física sea esencial para preservar la fuerza y a salud a largo plazo, según la doctora Sajana Maharjan, líder del estudio, del Hospital HSHS St. John's en Springfield.
El estudio de cohorte retrospectivo pre-post utilizó datos del Programa de Investigación All of Us de los Institutos Nacionales de la Salud, que vincula los registros médicos electrónicos de los participantes con sus datos de actividad de Fitbit. Entre los 1.950 adultos con obesidad que comenzaron un medicamento GLP-1, los investigadores estudiaron a 753 personas que tenían suficientes datos de dispositivos portátiles para el análisis. La cohorte estaba compuesta predominantemente por mujeres (78,6%) con una edad media de 52,7 años.
Los investigadores compararon la actividad física de cada persona antes y después de comenzar el tratamiento, centrándose en el número de pasos diarios y los minutos de actividad física moderada a vigorosa (AFMV).
EL CAMBIO QUE DETECTARON TRAS INICIAR EL TRATAMIENTO
En promedio, los pasos diarios disminuyeron de 5.047 a 4.487 pasos por día, y los minutos de AFMV se redujeron de 28 a 22 por día después de comenzar un medicamento agonista del receptor GLP-1.
Las mayores disminuciones se observaron en hombres y en personas con dolor articular o muscular, mientras que factores como la edad, la insuficiencia cardíaca o un accidente cerebrovascular previo no modificaron los resultados. El estudio no encontró evidencia de que la pérdida de peso derivada de estos medicamentos condujera a un aumento de la actividad física.
"Si bien muchos asumen que la pérdida de peso conduce naturalmente a un aumento de la actividad física, nuestro estudio sugiere lo contrario. Los hallazgos de nuestro estudio refuerzan la idea de que el ejercicio no puede ser opcional para las personas que toman estos medicamentos. Las personas necesitan intervenciones específicas que fomenten la actividad física junto con la medicación para la obesidad", observa Maharjan.
Este es el primer estudio a gran escala que analiza datos de dispositivos portátiles de seguimiento de la actividad física en adultos que toman agonistas del receptor GLP-1.