Investigadores instan a revisar los estándares de clasificación de la hambruna

Archivo - Hambruna en Sudán del Sur.
Archivo - Hambruna en Sudán del Sur. - JEMIMA TUMALU / WORLD VISION - Archivo
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Publicado: lunes, 16 febrero 2026 7:00

    MADRID, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Las recientes crisis mundiales han puesto de manifiesto los límites de un umbral de mortalidad universal para declarar la hambruna, un enfoque que puede ocultar cómo se desarrolla realmente la hambruna en diferentes poblaciones, según defienden investigadores de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

Así, en un artículo publicado en 'The Lancet', los expertos piden una revisión a fondo de cómo se definen los umbrales de hambruna.

   "Los umbrales de mortalidad utilizados el*Integrated Food Security Phase Classification (IPC) se desarrollaron para entornos rurales africanos, no para poblaciones urbanas de ingresos medios", asegura L.H. Lumey, profesor de Epidemiología de la Escuela Mailman de Columbia. "Existen marcadas disparidades en la forma en que se evalúa la mortalidad por hambruna en distintos contextos".

   Lumey y sus coautores argumentan que la hambruna generalizada puede permanecer sin clasificar oficialmente durante períodos prolongados porque no cumple con el parámetro de la Fase 5 del CIF de dos muertes por cada 10.000 personas al día. En consecuencia, la hambruna masiva puede pasar desapercibida hasta que esté muy avanzada.

   Los autores también señalan que el IPC se basa en tasas absolutas de mortalidad, mientras que ignora los marcados aumentos relativos dentro de grupos de edad específicos. La evidencia del Invierno de la Hambruna Holandesa -un evento ampliamente estudiado por Lumey- ilustra este punto. La crisis se caracterizó por la disminución del peso al nacer y la disminución de los nacimientos en la población, seguida de un drástico aumento de la mortalidad infantil.

En las principales ciudades, la mortalidad infantil en marzo de 1945 se cuadruplicó respecto a su nivel anterior a la guerra, mientras que la mortalidad entre los niños de uno a cuatro años se multiplicó por siete. Sin embargo, como observa Lumey, "estos drásticos aumentos no alcanzarían el umbral de hambruna actual del IPC para niños menores de cinco años".

   Además, la mortalidad es inherentemente un indicador rezagado. Para cuando se alcanzan los umbrales, ya se han producido muertes por inanición evitables. El proceso de clasificación también puede politizarse, ya que el acceso a datos fiables sobre mortalidad suele estar restringido o manipulado.

   "Identificar indicadores tempranos de estrés por hambruna podría acortar el tiempo entre la inseguridad alimentaria aguda y el aumento de la mortalidad", asegura Lumey. "Un enfoque más sensible y adaptado al contexto facilitaría una acción humanitaria más rápida".

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