Publicado 06/05/2022 16:59

Investigadores indagan en el riesgo de las personas vulnerables a sufrir infecciones parasitarias intestinales

VALÈNCIA, 6 May. (EUROPA PRESS) -

Personal investigador de la Universitat de València (UV) ha estudiado la presencia de enteroparásitos (parásitos del sistema digestivo) en una población vulnerable de la provincia de Valencia y ha concluido que el 10,3 por ciento de las personas en esta situación y con infecciones parasitarias presenta diarrea o dolor abdominal.

Anteriormente, solo se tenía conocimiento de la presencia de estos organismos en población infantil valenciana por una publicación de hace quince años, según explica la Universitat. En ese sentido,
el trabajo, publicado en 'The Journal of Parasitology,' plantea medidas de prevención y planes de acción para eliminar la transmisión entre quienes sufren estas condiciones de privación.

La Comunitat Valenciana ha experimentado un intenso crecimiento demográfico sujeto a dificultades económicas o carencias en bienes básicos, y se sitúa como la sexta comunidad autónoma española con el mayor porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social, según ha advertido la institución académica. En este estudio, se evalúan los parásitos intestinales en 460 usuarios (niños y niñas, y familiares mayores de edad) de tres escuelas infantiles de Casa Caridad de la provincia de Valencia.

Las condiciones de exclusión social y pobreza son consideradas determinantes críticos que impactan en la salud de individuos y poblaciones por no tener acceso a atención médica de calidad, a una buena vivienda o a alimentos seguros, lo que aumenta su vulnerabilidad a las infecciones parasitarias.

Los principales perfiles de exclusión social son habitantes de barrios marginales y zonas rurales deprimidas, población infantil de familias pobres y desestructuradas, inmigrantes ilegales, personas refugiadas y solicitantes de asilo, mujeres inmigrantes solteras, población gitana y familias con niñas y niños cuyos adultos están desempleados o trabajan en condiciones precarias.

La investigación observa una mayor frecuencia de especies patógenas (66,4%) que de especies no patógenas (33,5%) en el intestino de la población estudiada, si bien solo el 10,3% de quienes tienen patógenos presentan síntomas como diarrea, vómitos o dolor abdominal.

"El alto porcentaje de asintomáticos provoca que no se aplique el tratamiento correcto y, en consecuencia, aumente el riesgo de posibles nuevas transmisiones. La especie patógena detectada más prevalente es Blastocystis (17%), asociada con el intestino irritable", explica Carla Muñoz Antolí, primera firmante del artículo e investigadora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica y Parasitología de la Facultad de Farmacia de la UV.

En los individuos parasitados que viven en condiciones de mayor precariedad, la presencia de especies patógenas alcanzó el 20,6% y el 17,5% en aquellos que viven con mascotas. En los grupos familiares, la infección se da entre todos sus miembros y muestra una transmisión parasitaria interpersonal ligada tanto a la privación material como a una falta de educación para la salud.

"Contrariamente a lo que cabría esperar, la infección por especies patógenas fue más prevalente en familias autóctonas españolas que entre las inmigrantes y/o refugiadas, vinculadas a condiciones de vida precarias", explica la profesora de la Facultad de Farmacia.

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