Investigadores encuentran una relación entre el barrio donde vives y el estado de tu cerebro

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Publicado: miércoles, 16 septiembre 2026 7:59

   MADRID, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

El cerebro no vive aislado de todo lo que ocurre a su alrededor. El lugar en el que una persona crece, trabaja o pasa buena parte de su vida está marcado por factores que pueden afectar a su bienestar de formas que no siempre resultan evidentes.

Durante años, la investigación sobre salud cerebral se ha centrado especialmente en aspectos como la edad, los hábitos de vida o la genética. Pero cada vez cobra más importancia una pregunta: ¿también puede influir el entorno que nos rodea en cómo envejece nuestro cerebro?

VIVIR EN ZONAS CON MAYORES DIFICULTADES ECONÓMICAS

   En un estudio que analizó cerca de 3.000 resonancias magnéticas cerebrales, investigadores de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) han descubierto que vivir en barrios con altos niveles de desventaja socioeconómica se asocia con una salud cerebral deficiente. Los resultados del estudio se publican en 'Radiology', revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA).

   "Desde hace tiempo sospechábamos que el entorno en el que vivimos afecta al cerebro, pero hasta ahora no se había demostrado a gran escala en poblaciones clínicas", explica John-Paul J. Yu, profesor asociado de radiología, psiquiatría, ingeniería biomédica, bioestadística e informática médica en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin en Madison, y director asociado del Centro de Investigación sobre Disparidades en la Salud de la Universidad de Wisconsin-Madison.

"Hemos demostrado, mediante indicadores muy sólidos y cuantificables, que nuestro entorno tiene un impacto desproporcionado en el cerebro a nivel molecular y celular", explica.

   Para el estudio retrospectivo, los investigadores analizaron si vivir en los barrios con mayores desventajas socioeconómicas se asociaba con dos indicadores clave de la salud cerebral: una mayor diferencia en la edad cerebral y una disminución del volumen cerebral total. La diferencia en la edad cerebral es la diferencia entre la edad real de una persona y la apariencia de su cerebro según las estimaciones obtenidas mediante resonancia magnética.

   Los investigadores analizaron resonancias magnéticas cerebrales de 2.826 pacientes (1.094 hombres y 1.732 mujeres), con edades comprendidas entre los 18 y los 96 años. Los datos de neuroimagen se obtuvieron de exámenes clínicos consecutivos de resonancia magnética, tanto de pacientes hospitalizados como ambulatorios, realizados en los Hospitales y Clínicas de la Universidad de Wisconsin y en centros colaboradores de la comunidad, entre enero y junio de 2024.

   Se excluyó del estudio a los pacientes con evidencia radiológica de enfermedad. Las medidas volumétricas se normalizaron con respecto al volumen intracraneal y los modelos se ajustaron por edad y sexo. Para cada paciente, los investigadores calcularon un Índice de Privación de Área (ADI, por sus siglas en inglés), una medida de la desventaja socioeconómica a nivel de vecindario basada en el código postal del residente. El ADI es una medida compuesta a nivel de grupo de manzanas censales que incorpora 17 indicadores de ingresos, educación, empleo y características de la vivienda, derivados de los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense de 2023.

ENVEJECIMIENTO CEREBRAL ACELERADO

    Los investigadores descubrieron que las personas que vivían en los barrios más desfavorecidos presentaban una mayor diferencia en la edad cerebral y un menor volumen cerebral total. "Descubrimos que los residentes de los barrios más desfavorecidos tenían un envejecimiento cerebral acelerado en comparación con las personas que viven en zonas menos desfavorecidas", comenta el doctor Yu. "En otras palabras, el lugar donde vives deja una huella medible en tu cerebro".

   Se ha asociado una edad cerebral elevada con factores de riesgo cardiovascular, enfermedades psiquiátricas y deterioro cognitivo. El análisis de los datos de resonancia magnética también reveló que los residentes de los barrios más desfavorecidos presentaban un mayor volumen de hiperintensidades de la sustancia blanca.

   "Las hiperintensidades de la sustancia blanca son, en esencia, las huellas del daño cardiovascular en el cerebro", explica Yu. "Cuando se vive con factores de estrés crónicos como la hipertensión, la falta de sueño o el estrés constante, los vasos sanguíneos se contraen, restringiendo el flujo sanguíneo a esa parte del cerebro. Con el tiempo, estas áreas se manifiestan como puntos brillantes en la resonancia magnética". Un mayor volumen de hiperintensidades en la sustancia blanca se asocia a un mayor riesgo de pérdida de memoria, problemas cognitivos y demencia.

   El doctor Yu asegura que los hallazgos del estudio sugieren que los datos derivados de la resonancia magnética pueden servir como biomarcadores de imagen intermedios de la desigualdad estructural, con relevancia tanto para la neurociencia poblacional como para la estratificación del riesgo clínico.

   "Hemos demostrado por primera vez en una población clínica real que el entorno de un individuo tiene implicaciones claras y cuantificables para la edad cerebral y, por extensión, para la salud cerebral", matiza. "Las condiciones en las que las personas nacen, viven, trabajan y envejecen influyen profundamente en los resultados de salud neurológica a largo plazo".

   El doctor Yu puntualiza que la relación entre las desventajas socioeconómicas a nivel de barrio y la salud cerebral es un área de investigación emergente con implicaciones cruciales para la investigación básica, la salud pública y la práctica clínica.

   "La desventaja del vecindario, cuantificada mediante índices como el ADI, es un determinante importante porque refleja las desigualdades estructurales acumuladas que van más allá de los comportamientos individuales y que contribuyen a las disparidades en los resultados clínicos", resume. "Es importante tener en cuenta estos datos al planificar programas de intervención en salud, elaborar políticas públicas e identificar áreas geográficas específicas que necesitan un mejor acceso a la atención médica".

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