Archivo - Ratón de laboratorio. - JACOBSTUDIO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 14 Ago. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Texas A&M (Estados Unidos) han desarrollado un tratamiento que permitió regenerar tejido óseo y conectivo de los dedos de ratones, aunque con resultados imperfectos, lo que abre la puerta a estudiar el enfoque en humanos y podría aplicarse antes para reducir cicatrices y mejorar la reparación de tejidos tras amputaciones.
Mientras que animales como las salamandras pueden regenerar extremidades enteras, esto no es posible en los humanos y otros mamíferos. Partiendo de esta premisa, el estudio, publicado en 'Nature communications', sugiere que la capacidad de regeneración podría seguir existiendo, oculta dentro del proceso normal de curación.
En los mamíferos, las lesiones suelen desencadenar fibrosis, un proceso por el que los fibroblastos cierran rápidamente la herida y forman tejido cicatricial. Esto prioriza la supervivencia al cerrar rápido la lesión, pero a su vez limita la capacidad del cuerpo para reconstruir las estructuras perdidas.
En cambio, en especies como las salamandras, dichas células del tejido conectivo se organizan en un blastema, una estructura temporal que permite la regeneración del tejido. Esto apunta a que los fibroblastos pueden actuar de dos formas, lo que los investigadores tomaron como referencia para intentar redirigir su comportamiento en mamíferos hacia la regeneración.
TERAPIA EN DOS FASES
El equipo desarrolló un tratamiento secuencial utilizando dos factores de crecimiento estudiados y lo probó en ratones con dedos amputados.
En primer lugar, aplicó el factor de crecimiento de fibroblastos 2 (FGF2) una vez que la herida se había cerrado. El FGF2 estimuló la formación de una estructura similar a un blastema, algo que normalmente no ocurre en los mamíferos tras este tipo de lesión.
Varios días después, se aplicó un segundo tratamiento, utilizando la proteína morfogenética ósea 2 (BMP2), lo que provocó que esas células comenzaran a formar nuevas estructuras, aunque no perfectas, con las que se restauraron hueso, tendón, ligamento y articulación de las extremidades amputadas.
"Hemos regenerado lo que cabría esperar en ese nivel de lesión", ha señalado el profesor de la Universidad de Texas A&M Ken Muneoka, quien ha afirmado que "las estructuras están ahí, solo que no en perfectas condiciones".
POSIBLES APLICACIÓN EN HUMANOS
Aunque se trata de una primera fase de investigación, los autores del estudio consideran que el enfoque podría utilizarse para reducir las cicatrices y mejorar la reparación de tejidos en humanos.
Muneoka ha apuntado que se debería empezar a pensar en utilizar estas señales durante el proceso de curación. "Incluso desviar ligeramente la respuesta para evitar la formación de cicatrices podría tener beneficios reales", ha afirmado.
Dado que la BMP2 ya está aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos para ciertos usos médicos y la FGF2 se encuentra en múltiples ensayos clínicos, el camino hacia la exploración clínica puede ser más accesible para terapias completamente nuevas.
Los investigadores han abierto una nueva posibilidad en la regeneración que no depende de la adición de células madre externas, como intentan hacer muchos de los enfoques actuales en medicina regenerativa.
El profesor Larry Suva, que participó en el estudio, ha resaltado que los hallazgos cambian la forma en que los investigadores conciben los límites de la capacidad de curación de los mamíferos. "Una vez que se demuestra que la regeneración puede activarse, se abre la puerta a plantear preguntas completamente nuevas", ha señalado.