MURCIA 28 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un reciente estudio liderado por el grupo de investigación de Odontología en personas con necesidades especiales y gerodontología de la Universidad de Murcia (UMU) ha revelado que los cambios en la microbiota bucal --el conjunto de microorganismos que habitan la boca-- podrían estar relacionados con el desarrollo de la depresión.
Según han explicado desde la institución docente en una nota, el estudio ha recopilado y analizado, mediante una revisión sistemática, los resultados de 11 investigaciones publicadas en la última década que exploran cómo el desequilibrio bacteriano en la boca podría influir en la aparición o en la severidad de los síntomas depresivos.
"La cavidad oral es mucho más que una entrada para los alimentos; es un ecosistema que, cuando se altera, puede desencadenar procesos inflamatorios que afecten incluso al sistema nervioso central", ha señalado Miguel Ramón Pecci-Lloret, coordinador de la investigación junto a María Pilar Pecci Lloret.
Los estudios analizados coinciden en que las personas con depresión presentan una menor diversidad microbiana en la boca y una composición bacteriana distinta respecto a personas sanas. Este desequilibrio se ha asociado con procesos inflamatorios que podrían alterar la barrera hematoencefálica, una de las posibles rutas por las que las bacterias orales afectarían al cerebro.
En particular, ciertas bacterias como Streptococcus, Neisseria o Prevotella aparecen con mayor o menor frecuencia en personas con síntomas depresivos, según los diferentes estudios.
Aunque todavía no se puede afirmar una relación causal directa, la evidencia acumulada sugiere que el microbioma bucal podría convertirse en un biomarcador no invasivo para detectar señales tempranas de esta enfermedad.
HERRAMIENTA DIAGNÓSTICA Y TERAPÉUTICA
La revisión también destaca que, debido a la accesibilidad de la cavidad oral, el análisis de la microbiota podría facilitar el diagnóstico precoz de la depresión y apoyar estrategias terapéuticas complementarias.
En particular, intervenir sobre la salud bucal --con probióticos, cambios en la dieta o mejora de la higiene oral-- podría tener efectos beneficiosos sobre el estado de ánimo.
"El eje oral-intestinal-cerebral está cobrando protagonismo. Este estudio pone de relieve que cuidar la boca puede ser tan relevante como cuidar el intestino o el sueño en el abordaje integral de la salud mental", ha afirmado la investigadora María Pilar Pecci.
Los autores subrayan que aún se necesitan estudios más homogéneos y experimentales para establecer una relación definitiva. Sin embargo, el trabajo marca un hito en la comprensión de la depresión desde una perspectiva biológica y sistémica.
El estudio se ha publicado recientemente en la revista Journal of Clinical Medicine y se enmarca en una línea de investigación que conecta la salud bucodental con enfermedades neurológicas y mentales, como el párkinson o el alzhéimer especialmente en poblaciones vulnerables como adolescentes, embarazadas y personas mayores.