Archivo - Mujer con electrodos en la cabeza en un laboratorio. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 5 Ago. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de Nagoya (Japón) han identificado el mecanismo cerebral subyacente que ayuda a mantener el esfuerzo para alcanzar un determinado objetivo, tras encontrar que las neuronas que producen orexina tienen un papel crucial en la motivación y regulación del comportamiento en ratas.
El estudio, publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America' (PNAS), se centra en estas neuronas, que regulan funciones fisiológicas esenciales como el sueño, el apetito y el gasto energético, pero cuya función exacta en la motivación no está clara, aunque estudios recientes han sugerido su relación.
Los investigadores desarrollaron ratas modificadas genéticamente, con el objetivo de poder estimular y manipular de forma precisa las neuronas productoras de orexina. A través del estudio de estos animales, el equipo examinó cómo los cambios en la actividad de estas neuronas influían en la motivación para obtener recompensas alimenticias.
Mediante quimiogenética, observaron que la motivación por una recompensa aumentaba cuando se activaban las neuronas productoras de orexina. Por el contrario, en un modelo donde las neuronas productoras de orexina se degeneraron selectivamente, la motivación se vio reducida.
Tras ello, mediante fotometría de fibra, el equipo registró la actividad en tiempo real de las neuronas productoras de orexina mientras las ratas anticipaban y recibían su recompensa. La actividad aumentaba antes de obtener la recompensa, disminuía una vez recibida y se mantenía elevada cuando no se recibía la recompensa esperada. Cuanto mayor era el esfuerzo requerido, mayor era la actividad de las neuronas, un patrón que, según los investigadores, podría reflejar cómo el cerebro vincula la expectativa de recompensa con el esfuerzo necesario para obtenerla.
Para comprobar la causalidad de esta relación, los investigadores utilizaron optogenética para controlar la actividad de las neuronas en el momento en que se anticipaba una recompensa. Al suprimir la actividad de estas neuronas mediante una proteína inhibidora, la conducta motivada de las ratas disminuyó, de forma que tardaban más en completar tareas que requerían esfuerzo y sus umbrales de recompensa se redujeron.
ESTIMULACIÓN ARTIFICIAL
La relación no funcionó a la inversa, pues cuando el equipo intentó estimular la actividad de las neuronas mediante una proteína excitadora, no se observó un aumento adicional en la conducta motivada, a pesar de que la estimulación activaba las neuronas de forma fiable.
Los resultados de este experimentos implican que la supresión de las neuronas perjudicó la motivación, pero su estimulación artificial por encima de los niveles naturales no la potenció. Los investigadores señalan que esta asimetría sugiere que las neuronas son necesarias para mantener la conducta motivada, aunque simplemente aumentar su actividad podría no ser suficiente para incrementarla.
A su juicio, se deben realizar más estudios para determinar qué factores rigen este efecto, como la duración o el patrón de la actividad de las neuronas productoras de orexina.
Futuras investigaciones estudiarán los circuitos de entrada y salida conectados a las neuronas productoras de orexina, lo que podría aportar nuevas estrategias para abordar los déficits motivacionales, como la pérdida de motivación o las dificultades para mantener un comportamiento orientado a objetivos.