Publicado 11/06/2020 17:04CET

El Instituto de Biomecánica avisa: la eficacia de mascarillas depende en gran medida del ajuste al rostro

Mapa de variabilidad de la cara
Mapa de variabilidad de la cara - IBV

VALÈNCIA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Instituto de Biomecánica (IBV) ha advertido este jueves de que la eficacia de las mascarillas depende gran medida del ajuste del dispositivo al rostro y ha alertado también de la importancia de verificar los certificados y que cumplen la regulación, ya que "están apareciendo mascarillas con la documentación falsa".

Así lo ha explicado en un comunicado este centro, que colabora con numerosas empresas que han encontrado en el desarrollo de mascarillas una vía para reinventarse y diversificar sus productos, como Sp-Berner, compañía dedicada a fabricar plásticos para el hogar, para la que el IBV ha realizado el diseño anatómico en el que se basa la ergonomía facial de la mascarilla.

El director de Innovación en Rehabilitación y Autonomía personal del IBV, Ignacio Bermejo, ha explicado que "la adaptación antropométrica de las mascarillas es fundamental, por lo que hay que trabajar desde el diseño inicial en que el ajuste de la cara sea el preciso para cada uso, persona y situación".

Para conseguir un buen ajuste entre el rostro y el dispositivo de protección, ha continuado, "es necesario conocer la forma de la cara de la población objetivo, para lo que es recomendable analizar cómo cambian las partes clave de la cara de la población". Solo de esta manera, las empresas pueden saber si "su diseño de mascarilla es adecuado o si va a necesitar varias tallas".

Precisamente esta es una de las grandes aportaciones que el IBV ha realizado como miembro del grupo de trabajo coordinado por la Asociación Española de Normalización (UNE) para establecer los requisitos mínimos que deben cumplir las mascarillas higiénicas en cuanto a los materiales que se utilizan para su elaboración, confección, marcado y uso.

Entre otros, el centro de investigación valenciano ha programado, tras analizar los datos de escaneos en 3D realizados a más de 1.000 niños, medidas específicas de la cara y se han calculado los valores medios y extremos por grupos de edad. Estos datos se han aportado al grupo para la posterior generación de los patrones de mascarillas pediátricas de 3 a 12 años.

VERIFICACIÓN DE CERTIFICADOS

Asimismo, los expertos advierten que en este periodo "están apareciendo mascarillas con la documentación falsa, lo que genera importantes riesgos para la salud de las personas que las utilizan y de las que estamos alrededor". Bermejo ha apuntado que se está observando un alto nivel de certificados falsificados, emitidos por entidades que no tienen las correspondientes autorizaciones según la legislación actualmente vigente.

Por este motivo, el IBV está realizando un asesoramiento normativo para guiar a los fabricantes en el proceso de homologación de su producto. Por ejemplo, en el caso de la firma internacional de moda D-DUE, el Instituto de Biomecánica está revisando su producto respecto a la regulación existente para orientarle en su línea a seguir en el desarrollo de mascarillas.

Otros de los aspectos clave se encuentran en los materiales con los que se fabrican estos productos y la eficiencia de filtración del material y de los componentes es fundamental. También es decisivo "el comportamiento de los materiales, que tengan una gran capacidad de deformación para adaptarse a caras que sean distintas", ha añadido Ignacio Bermejo.

MATERIALES VIRUCIDAS

En la línea de los materiales utilizados, otra de las áreas novedosas se centra en dotar a las mascarillas, así como todo tipo de productos y superficies, de funcionalidades avanzadas para que sean más efectivas frente a la Covid-19.

En este caso, el IBV está colaborando con el consorcio de empresas liderado por la firma Polymer Innovation Force, compañía perteneciente al holding químico CFH, para la aplicación de recubrimientos con propiedades virucidas y bactericidas a mascarillas de forma que mejoren su efectividad.

En palabras de Carlos Atienza, director de Innovación de Tecnología Sanitaria del IBV que está liderando el proyecto, "estos recubrimientos, en fase de pruebas, se pueden usar en productos sanitarios como mascarillas, respiradores y otros elementos de protección individual, pero también en superficies que tienen mucho contacto con la población como en tiendas, restaurantes y otros espacios públicos con mucha afluencia".

MASCARILLAS PRODUCIDAS EN IMPRESIÓN 3D

El IBV también está colaborando con distintas empresas y entidades valencianas como EMO, SOORIM, BIOINICIA e IATA-CSIC en el diseño y producción de mascarillas FFP2 que son consideradas un Equipo de Protección Individual (EPI) adecuado para proteger al usuario frente al coronavirus.

En este caso, la tecnología de producción seleccionada es la impresión 3D con el objetivo de facilitar la producción de este artículo en múltiples puntos sin requerir grandes inversiones en utillaje.