La inhibición de una proteína frena el desarrollo de la fibrosis hepática

Publicado 08/11/2019 14:44:13CET
Hígado.
Hígado. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / YODIYIM - Archivo

   SALAMANCA, 8 Nov. (EUROPA PRESS) - -

   Un trabajo publicado por la científica Marina García Macia, investigadora del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), centro mixto de la Universidad de Salamanca (USAL) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), demuestra que la inhibición de la proteína 'Methyl-CpG binding protein 2 (MeCP2)' frena el desarrollo de la fibrosis hepática en experimentos 'in vivo' llevados a cabo en ratones.

   Según la Universidad de Salamanca (USAL), en la fibrosis hepática el tejido conectivo excesivo se acumula en el hígado hasta que compromete su estructura y, posteriormente, altera las funciones de este órgano, a medida que los hepatocitos en vías de regeneración intentan reemplazar y reparar el tejido dañado; y cuando esta alteración es diseminada, se confirma la cirrosis, que puede derivar en cáncer hepático.

   La incidencia estimada de estos tumores en España es de 5.862 casos (4.252 varones y 1.610 mujeres), según el informe 'Las cifras del cáncer en España 2017', publicado por SEOM, y es el séptimo cáncer diagnosticado en varones y el decimoséptimo en mujeres.

   El hallazgo, publicado en la revista 'Gastroenterology', abre la vía al desarrollo de nuevos fármacos que sean capaces de desactivar la replicación celular que se pone en marcha por la acción de esta proteína, entre otras, dando lugar al desarrollo de la fibrosis hepática.

   "Esta proteína controla a las células estrelladas (llamadas así por su forma) máximas responsables del desarrollo de esta enfermedad; cuando sufren un daño, se activan y ponen en marcha la proliferación celular, sobre todo cuando encontramos la fosforilación que marca la activación de la proteína. Cuando modificas esa proteína directamente, la fibrosis hepática va mucho más lenta, se detiene, porque las células no se pueden diferenciar", ha asegurado la investigadora a través de la USAL.

   Así, la modificación de esta proteína actúa "como una mano mágica" y, además, es "un proceso relativamente sencillo para poderlo desarrollar en un fármaco", ha añadido Marina García.

   De hecho, el grupo Fibrosis Lab, de la Universidad de Newcastle, donde Marina García Macia llevó a cabo la investigación durante una estancia postdoctoral, trabaja con compañías farmacéuticas para la transferencia del conocimiento.

PROTEÍNA

   La investigadora de la Universidad de Salamanca partía de la base de que la proteína llamada 'Methyl-CpG binding protein 2 (MeCP2)' se requiere para el desarrollo de la fibrosis hepática en ratón.

   "Con un ratón al que le faltaba esa proteína entera, y con otro animal, en el que modificamos la base de la fosforilación, en vez de una serina, utilizamos una alanina; así, aunque la proteína estuviera presente, no funcionaba. En ambos casos, vimos que la fibrosis no se desarrollaba igual, iba mucho más despacio", ha explicado Marina García.

   A estos animales, llevados en paralelo con sus controles, se les indujo fibrosis hepática mediante carbono tetraclorhidro, y se les analizó el hígado y las células estrelladas para ver cómo su proliferación era reducida y cómo los ratones mostraban más resistencia a la fibrosis hepática.

   Con todo, "de los estudios realizados tanto con los ratones que no expresan MeCP2 como aquellos que no fosforilan la serina 80, podemos concluir que la fosforilación de MeCP2 es requerida para la proliferación de las células estrelladas y para la inducción de la fibrosis. Los genes que regula MeCP2 en las células estrelladas son los requeridos para la replicación y reparación de ADN. Estrategias para inhibir la fosforilación de MeCP2 en la serina 80 deberían llevarse a cabo para el tratamiento de la fibrosis hepática", ha concluido la investigadora.

ENFERMEDAD DE BATTEN

   La investigadora de la Universidad de Salamanca Marina García Macia, licenciada en Biología y doctora en Biología Celular por la Universidad de Oviedo y actualmente contratada Sara Borrell posdoctoral por el Instituto de Salud Carlos III, está adscrita al grupo de investigación de 'Neuroenergética y Metabolismo' del doctor Juan Pedro Bolaños en el IBFG.

   En este laboratorio trabaja actualmente en la búsqueda de nuevos fármacos para la enfermedad de Batten, un trastorno mortal y hereditario del sistema nervioso que comienza en la niñez, y dada su gravedad, los afectados no llegan a adultos.

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