¿Cómo influye la contaminación en el comportamiento de los adolescentes?

Adolescente
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Actualizado 14/12/2017 7:48:36 CET

   MADRID, 14 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Un nuevo estudio que relaciona los mayores niveles de contaminación atmosférica con el aumento de la delincuencia juvenil es un recordatorio de la importancia del aire limpio y la necesidad de más áreas verdes en los espacios urbanos, según concluye una investigación de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California (USC), en Estados Unidos.

   Diminutas partículas de contaminación llamadas partículas de materia 2.5 (PM2.5), 30 veces más pequeñas que una hebra de cabello, son extremadamente dañinas para la salud, según afirma la autora principal de este trabajo, Diana Younan, investigador asociado de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck.

   "Estas diminutas partículas tóxicas se infiltran en su cuerpo, afectando a sus pulmones y su corazón. Los estudios están empezando a mostrar que la exposición a diversos contaminantes del aire también causa inflamación en el cerebro. Las PM2.5 son particularmente dañinas para los cerebros en desarrollo porque puede dañar la estructura cerebral y las redes neuronales y, como nuestro estudio sugiere, influir en los comportamientos de los adolescentes", explica Younan.

   El estudio, publicado este miércoles en el 'Journal of Abnormal Psychology', sugiere que la contaminación del aire puede aumentar el comportamiento delincuente entre los jóvenes de 9 a 18 años en los barrios urbanos del Gran Los Ángeles, en Estados Unidos. Los investigadores señalaron que los efectos insidiosos se ven agravados por las malas relaciones entre padres e hijos y la angustia mental y social de los padres.

   "Estudios previos realizados por otros científicos han demostrado que la exposición temprana al plomo altera el desarrollo cerebral y aumenta el comportamiento agresivo y la delincuencia juvenil --señala Younan--. Es posible que crecer en lugares con niveles insalubres de partículas pequeñas al aire libre pueda tener resultados conductuales negativos similares, aunque se necesita más investigación para confirmarlo. Tanto el plomo como las PM2.5 son factores ambientales que podemos solucionar mediante un esfuerzo de intervención concertado y cambios de políticas".

MÁS QUE SÓLO UN PROBLEMA PULMONAR Y CARDIACO

   El estudio siguió a 682 niños en el Gran Los Ángeles durante nueve años desde que tenían 9 años. Los padres completaron una lista de control del comportamiento infantil cada pocos años y anotaron si su hijo había participado en 13 comportamientos que quebrantaban las normas, incluyendo mentir y hacer trampa, absentismo escolar, robo, vandalismo, incendio premeditado o abuso de sustancias. Se registraron hasta cuatro evaluaciones por participante.

   Los investigadores utilizaron 25 monitorizaciones de la calidad del aire para medir la contaminación atmosférica diaria en el sur de California entre los años 2000 y 2014. Calcularon la dirección residencial de cada participante y usaron modelos matemáticos para estimar los niveles ambientales de PM2.5 fuera de cada hogar. Alrededor del 75 por ciento de los participantes respiraron una contaminación del aire ambiental que excedió los niveles federales recomendados de 12 microgramos por metro cúbico. Algunas áreas tenían casi el doble de la cantidad recomendada de estas partículas.

   "Está ampliamente reconocido que la contaminación del aire ambiental es perjudicial para la salud respiratoria y cardiovascular de jóvenes y adultos por igual. Pero en los últimos años, los científicos han llegado a reconocer el impacto negativo de la contaminación del aire en el cerebro y el comportamiento humano", dice el autor principal del estudio, Jiu-Chiuan Chen, profesor asociado de Medicina Preventiva en la Escuela de Medicina Keck.

   Los científicos ambientales y los economistas han especulado que los niveles elevados de contaminación del aire podrían incrementar las actividades delictivas en las comunidades. Curiosamente, los datos muestran que tanto la concentración ambiental de PM2.5 como las tasas de criminalidad en el sur de California han estado disminuyendo, según el estudio. Por ello, los investigadores creen que los estudios futuros deben examinar si es mera coincidencia o si la regulación estricta del aire podría haber contribuido a la disminución de las tasas de criminalidad en muchas áreas metropolitanas.

   "La gente pobre, desafortunadamente, es más probable que viva en áreas urbanas en barrios menos que ideales --dice Younan--. Muchas viviendas asequibles se construyen cerca de las autopistas. Vivir tan cerca de las autopistas provoca problemas de salud como el asma y, quizás, altera las estructuras cerebrales de los adolescentes, de modo que es más probable que participen en conductas delincuentes".

   El estudio identificó estimaciones de contaminación atmosférica más altas cerca de autopistas y en vecindarios con pocos espacios verdes o follaje. Los investigadores notaron un comportamiento más delincuente de niños, adolescentes, afroamericanos, de bajos niveles socioeconómicos y personas que vivían en barrios oprimidos con espacio verde limitado en comparación con sus contrapartes.

   Los malos comportamientos asociados con el aumento de los niveles de contaminación del aire exterior se magnificaron cuando los niños no tenían buenas relaciones con sus padres, vivían con madres deprimidas o crecían en hogares con niveles más altos de estrés parental. "Si vive en una zona con alta contaminación del aire, como cerca de una autopista o en un vecindario con poca vegetación, trate de evitar estar mucho fuera y mantenga las ventanas cerradas tanto como sea posible", aconseja Younan.

   "Cuando los niveles ambientales de PM2.5 son altos --continúa, trate de compensar la contaminación del aire teniendo un buen ambiente interior y una dinámica familiar saludable". Una mala relación entre padres e hijos causa un ambiente familiar estresante, y si esto sucede durante demasiado tiempo, el adolescente podría estar en un estado crónico de estrés. Esto podría causar estragos en el cuerpo, haciendo que los adolescentes sean más vulnerables a los efectos de la exposición a partículas pequeñas.