Las infecciones TORCH se asocian con hasta 30 veces más riesgo de discapacidad intelectual grave

Archivo - Niño en la consulta del terapeuta.
Archivo - Niño en la consulta del terapeuta. - KATARZYNABIALASIEWICZ/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: martes, 22 septiembre 2026 8:18

   MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Las infecciones que, en raras ocasiones, pueden transmitirse de la mujer embarazada al feto están relacionadas con un mayor riesgo de autismo y discapacidad intelectual en el niño, según demuestra un estudio del Instituto Karolinska (Suecia) publicado en 'JAMA Pediatrics'.

   "Es importante destacar que es poco común que estas infecciones se transmitan de madre a hijo. Representan una proporción muy pequeña de todos los casos de autismo en la población, pero en los niños que sí se ven afectados, observamos un riesgo claramente elevado tanto de autismo como de discapacidad intelectual", matiza Reneé Gardner, investigadora del Departamento de Salud Pública Global del Instituto Karolinska, quien contribuyó al estudio.

   Los investigadores han estudiado cómo las denominadas infecciones TORCH afectan el desarrollo posterior de los niños. TORCH es un grupo de infecciones que pueden transmitirse de la madre al feto durante el embarazo e incluye, entre otras, el citomegalovirus, la rubéola, el toxoplasma y el herpesvirus. A diferencia de muchas infecciones comunes, estos patógenos a veces pueden atravesar la placenta e infectar directamente al feto.

   El estudio incluyó a 3,7 millones de personas nacidas en Suecia entre 1987 y 2021. De ellas, 975 habían sido diagnosticadas con una infección congénita por el gen TORCH. Los investigadores realizaron un seguimiento de los participantes durante un máximo de tres décadas para investigar si las infecciones estaban relacionadas con diagnósticos posteriores y resultados educativos.

   Los resultados muestran que los niños con una infección congénita por TORCH tenían aproximadamente tres veces más probabilidades de ser diagnosticados con autismo en la edad adulta y más de siete veces más probabilidades de ser diagnosticados con una discapacidad intelectual, en comparación con los niños sin la infección. El riesgo de discapacidad intelectual grave o profunda era hasta 30 veces mayor.

   Sin embargo, a pesar de los elevados riesgos relativos, la importancia de estas infecciones a nivel poblacional es limitada, ya que son poco frecuentes en recién nacidos. Los investigadores estiman que las infecciones congénitas por TORCH podrían estar relacionadas con aproximadamente el 1,2% de todos los casos de discapacidad intelectual grave, mientras que alrededor del 0,034% de todos los casos de autismo en Suecia podrían explicarse por estas infecciones. También estiman que aproximadamente uno de cada cinco niños nacidos con una infección por TORCH podría desarrollar autismo posteriormente.

   Desde hace tiempo se sabe que estas infecciones pueden causar discapacidad intelectual. Sin embargo, la relación con el autismo no estaba tan clara en investigaciones anteriores, que a menudo se basaban en grupos pequeños de pacientes. Este estudio es el más extenso realizado hasta la fecha en este campo y se basa en datos de registros nacionales que abarcan casi toda la población de Suecia, tal y como comenta Hugo Sjöqvist, estudiante de doctorado y autor principal del estudio.

   Para determinar mejor si las asociaciones se debían a las infecciones en sí, los investigadores también compararon a niños que habían tenido una infección TORCH con sus hermanos que no la habían padecido. Los resultados fueron similares en las comparaciones entre hermanos, lo que sugiere que las asociaciones no pueden explicarse únicamente por factores comunes dentro de las familias.

   Los investigadores no hallaron vínculos claros entre las infecciones por TORCH y otras afecciones neuropsiquiátricas, como el TDAH o el trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, sí se observó un impacto en el rendimiento académico. Incluso los niños que no habían sido diagnosticados con autismo o discapacidad intelectual obtuvieron, en promedio, calificaciones más bajas que sus compañeros sin la infección.

   "Nuestros resultados sugieren que ciertas infecciones transmitidas al feto durante el embarazo pueden tener efectos a largo plazo en el desarrollo cerebral. Si bien estas infecciones congénitas son raras, algunas de ellas se pueden prevenir, lo que las hace importantes desde una perspectiva de salud pública", recalca Reneé Gardner.

   Los investigadores hacen especial hincapié en la importancia de las medidas preventivas. Por ejemplo, el estudio señala que la rubéola prácticamente ha desaparecido en Suecia tras la introducción de los programas nacionales de vacunación. Según los investigadores, los resultados subrayan la importancia de mantener los programas de vacunación y otras estrategias para prevenir infecciones que pueden transmitirse de la mujer embarazada al feto.

Contador

Contenido patrocinado