Comparecencia conjunta en el Congreso de COTEC, BIST, AseBio, AESEMI y Farmaindustria. - JUAN BARBOSA
MADRID 19 May. (EUROPA PRESS) -
Representantes de COTEC, el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), la Asociación Española de Bioempresas (AseBio), la Asociación Española de la Industria de Semiconductores (AESEMI) y Farmaindustria han reclamado este martes en el Congreso de los Diputados una política de Estado en innovación disruptiva.
En su comparecencia conjunta ante las Comisiones de Ciencia e Innovación y de Industria, han destacado que España tiene las capacidades científicas, tecnológicas e industriales suficientes para aspirar a un papel mucho más relevante en la nueva ola tecnológica internacional, pero sigue teniendo dificultades para transformar ese conocimiento en empresas competitivas, propiedad intelectual, capacidad industrial y empleo cualificado.
En este contexto, han subrayado que la innovación disruptiva no puede seguir tratándose como una cuestión exclusivamente científica o sectorial, sino que deben construirse las "condiciones necesarias" para que el conocimiento generado en España "pueda transformarse en empresas competitivas, propiedad intelectual, capacidad industrial y empleo cualificado".
Así lo ha señalado el director general de AseBio, Ion Arocena, quien ha aseverado que el momento actual supone una "nueva oportunidad histórica", a la par que un "riesgo evidente". Frente a ello, los comparecientes han llamado a no repetir los errores de la revolución digital de los años 90, cuando Europa generó conocimiento e investigación de enorme calidad, pero no logró consolidar las plataformas tecnológicas e industriales derivadas de esa transformación.
"La pregunta ya no es únicamente dónde se produce la investigación científica; la pregunta es dónde se crearán las industrias del futuro", ha señalado para defender, tras ello, que tecnologías como la biotecnología deben situarse en el centro de una nueva política industrial orientada a reforzar la competitividad, la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica de España y Europa.
BRECHA ENTRE DESCUBRIMIENTO CIENTÍFICO Y TRATAMIENTO DISPONIBLE
La presidenta de Farmaindustria y directora general de Amgen Iberia, Fina Lladós, ha advertido acerca de las debilidades que persisten en las fases intermedias de la investigación, poniendo como ejemplo el caso biomédico, donde ha indicado que persiste una brecha entre el descubrimiento científico prometedor y su traducción en un tratamiento disponible para los pacientes, dos momentos entre los que pueden pasar más de 10 años, además de sucesivas fases de validación, financiación y regulación.
"Entre el descubrimiento científico y la consolidación de una tecnología industrial existe un recorrido largo y extremadamente complejo. España sigue sin contar con mecanismos suficientemente robustos para acompañar ese tránsito", ha señalado para apuntar las consecuencias económicas y estratégicas que tiene esto.
"Porque cuando un país no logra transformar conocimiento científico en capacidades industriales propias, acaba financiando innovación que posteriormente otros territorios convierten en empresas, producción avanzada y liderazgo tecnológico", ha explicado.
A este respecto, ha comentado que "la innovación disruptiva exige mecanismos de acompañamiento muy distintos de los utilizados en sectores tecnológicos de maduración rápida".
Por su parte, el director general de BIST, Eduard Vallory, ha destacado que las instituciones de investigación son una pieza clave de la innovación disruptiva porque en ellas se generan nuevos activos de conocimiento con potencial transformador, por lo que ha instado a crear las condiciones óptimas para que ese conocimiento aflore, madure, se valorice y pueda transferirse eficazmente hacia empresas existentes o nuevas iniciativas industriales.
En este sentido, ha propuesto explorar modelos inspirados en Cambridge Enterprise, Oxford Innovation o EMBL-EM para reforzar la capacidad de las instituciones públicas de investigación de gestionar activos de innovación con mayor agilidad y, en paralelo, ha abogado por crear entornos regulatorios de prueba que permitan desarrollar estos modelos con marcos normativos más flexibles y adaptados a la innovación disruptiva, con el objetivo de eludir las actuales limitaciones administrativas del sector público.
REGULACIÓN PARA TECNOLOGÍAS DISRUPTIVAS
El gerente de AESEMI, Alfonso Gabarrón, ha destacado que la innovación disruptiva opera en contextos de incertidumbre tecnológica elevada, con largos periodos de maduración y riesgos financieros que no pueden abordarse mediante mecanismos convencionales. En este sentido, ha resaltado que la evaluación de una tecnología emergente no puede seguir los mismos criterios que la de una empresa consolidada.
"La innovación disruptiva ocupa un espacio intermedio que no encaja plenamente ni en la política científica tradicional ni en la política industrial convencional", ha señalado.
El director general de Cotec, Jorge Barrero, ha cerrado la intervención conjunta subrayando la necesidad de impulsar en España una política industrial efectiva ante los retos globales actuales que integre las tecnologías disruptivas como eje vertebrador de la soberanía tecnológica española y europea.
"La velocidad de la estrategia de competitividad de Estados Unidos y China es enormemente superior a la de Europa. No podemos permitirnos competir con instrumentos y marcos normativos de hace tres décadas", ha finalizado.