MADRID, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -
Las investigaciones sobre las llamadas 'Zonas Azules' -regiones del mundo donde las personas tienden a vivir más- muestran que tener un sentido de propósito en la vida puede ayudar a las personas a vivir más. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de California (UC Davis), en Estados Unidos, muestra que tener un sentido de propósito en la vida puede tener otro beneficio a medida que las personas envejecen, como es reducir el riesgo de demencia.
El nuevo estudio, publicado en 'The American Journal of Geriatric Psychiatry', siguió a más de 13.000 adultos de 45 años o más durante hasta 15 años. Los investigadores descubrieron que las personas que informaron tener un mayor sentido de propósito en la vida tenían aproximadamente un 28% menos de probabilidades de desarrollar deterioro cognitivo, incluido deterioro cognitivo leve y demencia.
El efecto protector de tener un propósito se observó en todos los grupos raciales y étnicos. Además, se mantuvo significativo incluso después de considerar la educación, la depresión y el gen APOE4, un factor de riesgo conocido para la enfermedad de Alzheimer.
"Nuestros hallazgos demuestran que tener un sentido de propósito ayuda al cerebro a mantenerse resiliente con la edad --explica Aliza Wingo, autora principal y profesora del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de UC Davis--. Incluso en personas con riesgo genético de Alzheimer, el sentido de propósito se asoció con una aparición más tardía y una menor probabilidad de desarrollar demencia".
No se preguntó específicamente a los participantes sobre las actividades que les daban un propósito en la vida. Sin embargo, estudios previos sobre el envejecimiento han descubierto que una amplia gama de actividades proporciona a los adultos mayores un sentido de propósito en la vida, a veces denominado 'ikigai'.
QUÉ ACTIVIDADES
Estas actividades pueden estar vinvuladas a las relaciones (cuidar a la familia, pasar tiempo con los nietos o apoyar a un cónyuge o amigo); el trabajo o voluntariado (Continuar trabajando de forma profesional, asesorando o contribuyendo a causas comunitarias); espiritualidad o fe (Creencias religiosas, prácticas espirituales o participación en comunidades basadas en la fe); metas personales (desarrollar pasatiempos, aprender nuevas habilidades o establecer y alcanzar metas personales, o ayudar a los demás (actos de bondad, filantropía, cuidados o trabajo de defensa).
Los investigadores también descubrieron que las personas con mayor propósito tendían a experimentar deterioro cognitivo más tarde que aquellas con menor propósito. En promedio, el retraso en la aparición fue muy moderado: alrededor de 1,4 meses a lo largo de un período de ocho años, tras considerar los efectos de la edad, la educación, los síntomas depresivos y el riesgo genético. Sin embargo, es significativo en comparación con los tratamientos actuales.
"Si bien medicamentos como lecanemab y donanemab pueden retrasar levemente los síntomas del deterioro cognitivo en la enfermedad de Alzheimer, conllevan riesgos y costos --afirma Nicholas C. Howard, primer autor e investigador de salud pública en UC Davis--. El propósito en la vida es gratuito, seguro y accesible. Es algo que las personas pueden construir a través de relaciones, metas y actividades significativas".
Los participantes del estudio formaron parte del Estudio de Salud y Jubilación, una encuesta representativa a nivel nacional financiada por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento. Todos tenían una salud cognitiva normal al inicio del estudio y su salud cognitiva fue monitoreada mediante una prueba telefónica cada dos años.
Los investigadores aseguran que el estudio presenta numerosas fortalezas, incluyendo el tamaño de la población estudiada. Sin embargo, una limitación clave es que, si bien se observó una asociación, el estudio no demostró que un mayor grado de propósito fuera la causa de la reducción de las tasas de demencia.
Aun así, los hallazgos respaldan la idea de que el bienestar psicológico desempeña un papel fundamental en el envejecimiento saludable, resalta Thomas Wingo, coautor del estudio y profesor y neurólogo de UC Davis Health. Wingo espera que estudios futuros exploren si las intervenciones orientadas al propósito pueden ayudar a prevenir la demencia.
"Lo emocionante de este estudio es que las personas podrían ser capaces de "pensar" en sí mismas para mejorar su salud. El propósito en la vida es algo que podemos cultivar --recuerda--. Nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde, para empezar a pensar en lo que le da sentido a la vida".