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MADRID 11 May. (EUROPA PRESS) -
Un equipo internacional de investigación, entre los que se encuentran expertos del área de Enfermedades Infecciosas del CIBER (CIBERINFEC) en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y el IRYCIS, ha demostrado que poblaciones humanas con escasa exposición a antibióticos y a sistemas sanitarios modernos, como los indígenas Wayampi de la Guayana Francesa, presentan un conjunto de genes de resistencia a antimicrobianos similar al de poblaciones occidentales.
El trabajo, coordinado por María Teresa Coque, investigadora del CIBERINFEC y el IRYCIS, ofrece uno de los análisis más completos hasta la fecha del resistoma humano -el conjunto de genes que confieren resistencia a antibióticos, metales y biocidas-, muestra que existe un "resistoma basal" compartido compuesto de genes adquiridos de resistencia a antibióticos (tetraciclinas, macrólidos, aminoglicósidos, sulfamidas), metales (incluidos metales pesados), y biocidas en el microbioma intestinal humano, independientemente del estilo de vida o el grado de industrialización.
Estos genes forman parte de una red compleja y altamente conectada que describen como una arquitectura "robusta pero frágil" que es resistente a cambios ambientales aleatorios, pero vulnerable a perturbaciones específicas, como la introducción de nuevos antibióticos. Además, el trabajo muestra que la diversidad total de genes de resistencia no difiere significativamente entre ambas poblaciones, aunque sí cambia su composición.
Según afirman, esto sugiere que la ecología microbiana y la estructura del microbioma intestinal desempeñan un papel fundamental en la distribución de estos genes. El estudio también amplía el concepto tradicional de resistoma al incluir genes de resistencia a antimicrobianos no-antibióticos (metales como mercurio, cobre o arsénico y biocidas).
"En el caso de los Wayampi, se observó una elevada presencia de genes asociados al mercurio, coherente con su exposición crónica a este metal debido a la minería artesanal de oro en la región amazónica. Sin embargo la presencia de estos genes también en poblaciones europeas sugiere que muchos de ellos tienen un origen ancestral y una distribución global, probablemente favorecida por procesos evolutivos y ecológicos a largo plazo" explica la doctora Coque.
El estudio ofrece uno de los análisis más completos hasta la fecha del resistoma humano al utilizar una estrategia de captura de alta resolución desarrollada anteriormente por el equipo de investigación, que permite detectar genes de resistencia antimicrobiana con mayor sensibilidad y especificidad que otras herramientas metagenómicas. Estos genes pueden promover la co-selección y la persistencia a largo plazo de la resistencia.
IMPLICACIONES PARA LA SALUD GLOBAL
Los resultados cuestionan la idea de que existan microbiomas humanos completamente "prístinos" o libres de resistencia adquirida. En su lugar, apuntan a que la resistencia antimicrobiana es un rasgo profundamente integrado en los ecosistemas microbianos humanos. Este hallazgo tiene importantes implicaciones para la salud pública, ya que indica que incluso comunidades poco expuestas pueden ser vulnerables a la rápida incorporación y expansión de nuevos genes de resistencia, especialmente tras el contacto con sistemas sanitarios o el uso de antibióticos.
El estudio refuerza la necesidad de abordar la resistencia antimicrobiana desde una perspectiva ecológica global bajo el enfoque 'One Health', considerando no solo el uso de antibióticos sino de otros antimicrobianos, y también de factores ambientales, sociales y evolutivos que conectan la salud humana, animal y del ecosistema. En este sentido, los autores subrayan la importancia de investigar poblaciones con bajo impacto antropogénico para definir el "resistoma basal" humano y comprender mejor cómo se seleccionan, mantienen y diseminan los genes de resistencia anticrobianos.