La inclusión de los primeros alimentos sólidos en la dieta del bebé debe realizarse en función de sus capacidades

Actualizado 11/03/2013 11:32:24 CET
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La Asociación Española de Pediatría despeja los miedos de los padres primerizos

MADRID, 11 Mar. (EUROPA PRESS) -

La inclusión de los primeros alimentos sólidos en la dieta del bebé debe realizarse "siguiendo las capacidades del niño", según explica el coordinador del Comité de Seguridad y Prevención de Lesiones Accidentales de la Asociación Española de Pediatría (AEP), el doctor Jordi Pou, como consejo a los padres primerizos.

A su juicio, y tal y como declara a Europa Press, éstos no se suelen incluir en la alimentación "hasta el año o los 15 meses", momento en el que "hay que ir con cuidado". Antes, a partir de los cuatro meses, es recomendable que se incluyan las primeras papillas de frutas o cereales porque "son muy parecidas al biberón", y porque "deben estar introducidas a los seis meses", explica.

Hasta ese momento de la vida del menor "la alimentación se hace exclusivamente con leche", ya que la lactancia materna es "la mejor alimentación" que se puede ofrecer a los hijos. Para él, durante esos primeros meses, el menor "no necesita nada más".

En cuanto a la higiene, el pediatra sostiene que, durante los primeros meses, el bebé "no necesita que se le lave cada día obligatoriamente", y es que, basta con hacerlo "cada dos o tres días". Sin embargo, si es necesario que se le limpien diariamente las zonas más sucias, como "las manos o los genitales", afirma.

En la primera semana, "hay que desinfectar el ombligo con alcohol de baja graduación hasta que esté seco", manifiesta al tiempo que sugiere hidratar bien la piel del bebé "con cremas o con el secado a presión sin frotar". No obstante, advierte de que esta crema no debe aplicarse de manera abundante debajo del pañal, ya que "la misma humedad les puede alterar".

Otras medidas de higiene a las que se refiere Pou son el corte de las uñas o la retirada del cerúmen de los oídos, aspectos en los que se muestra a favor en el primer caso, siempre que se haga "con cuidado; y en contra en el segundo, ya que tiene una función protectora. Por su parte, el pene de los niños no se debe de tocar hasta que el pediatra decida "en el futuro", sostiene.

Estos temas pueden generar incertidumbres en los padres primerizos porque "se enfrentan a una situación completamente nueva y siempre existe el miedo o la falta de confianza de sí sabrán hacerlo bien". Ante ello, el experto les recomienda que confíen "principalmente" en el pediatra de su bebé, ya que éste "va a ser su consejero y el que le tiene que solucionar todos los problemas".

SE DEBE ACUDIR AL PEDIATRA COINCIDIENDO CON EL CALENDARIO VACUNAL

Las visitas a este profesional deben hacerse durante los primeros meses "coincidiendo con la administración de las vacunas". Además, es necesario acudir a su consulta pasados diez días de la estancia del menor en el hogar "para descartar cualquier patología y asegurarse de que todos los cribados oficiales se han hecho y están normales", informa.

Precisamente, acerca del calendario vacunal oficial, asegura que éste incluye dosis "a los dos, cuatro y seis meses", siendo las correspondientes a estos periodos las relativas a "disteria, tos ferina, tétanos, poliomielitis, hepatitis B y meningococo C". Además, existen otras no financiadas que comienzan al mes y que la AEP recomienda, como "la del rotavirus y el neumococo", afirma Pou.

Por otra parte, el experto señala que educar a un niño "es sólo aplicar el sentido común y escuchar los consejos de los profesionales", por lo que no es necesario adoptar medidas extremas, como las relativas a las barreras en el hogar. "En principio, el niño no va a tener prácticamente accidentes hasta que no se movilice", aclara.

Cuando el menor llegue a este periodo en el que puede moverse o girarse, que suele estipularse entre los cuatro y seis meses, si es necesario vigilar al niño "en el cambiador o en la cuna", afirma. Además, durante los viajes en automóvil, éste debe ir bien sujeto "con el sistema de retención de la sillita", indica.

Uno de los momentos de más desasosiego durante el embarazo se produce con motivo del test de la semana 20 de gestación, por el que se busca descartar determinadas patologías y deformaciones en el feto. A juicio de Pou, "siempre hay una duda de que pueda pasar algo" pero, en general, "los padres suelen estar tranquilos".

Por todo lo anterior, sostiene que no deben existir miedos en la pareja a la hora de afrontar el nacimiento de su primogénito. "Si se preocupan, es seguro que lo harán bien", concluye.