Identifican una proteína clave para mantener la calidad de los óvulos con la edad

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Archivo - Ovulos, células madre - LUISMMOLINA/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 30 octubre 2026 7:39

   MADRID, 30 Oct. (EUROPA PRESS) -

    En un estudio reciente, un equipo de investigación liderado por la Universidad de Chiba (Japón) describe el descubrimiento de una proteína previamente desconocida que ayuda a preservar la cohesión cromosómica en los óvulos desde antes del nacimiento hasta la edad adulta, según se recoge en 'Nature Aging'.

   Los óvulos siguen un proceso de desarrollo muy diferente al de los espermatozoides. Una vez que el hombre alcanza la pubertad, los espermatozoides se producen continuamente a lo largo de su vida. Los óvulos, en cambio, se producen durante la etapa fetal. Una vez formados, los óvulos entran en un largo estado de latencia llamado etapa dictiata, en el que el proceso de división celular (meiosis) se interrumpe parcialmente.

   Este período de latencia finaliza solo cuando el óvulo es ovulado. Durante este tiempo, el óvulo mantiene sus cromosomas correctamente organizados gracias a la presencia de un complejo proteico llamado cohesina REC8. Actuando como un pegamento molecular, la REC8 mantiene unidas las copias de los cromosomas creadas antes de la detención de la división celular.

   Curiosamente, la REC8 nunca se repone durante el periodo de latencia. Dado que la cohesina REC8 se debilita progresivamente con la edad, se cree que su disminución es una de las principales razones por las que los óvulos de mujeres mayores tienen más probabilidades de presentar un número incorrecto de cromosomas. Esta condición, denominada aneuploidía, es una de las principales causas de aborto espontáneo, infertilidad y trastornos cromosómicos como el síndrome de Down. Aún no está claro si los óvulos poseen algún mecanismo activo para proteger esta cohesina irremplazable de la degradación, o si la proteína simplemente se degrada pasivamente con el tiempo a medida que el óvulo envejece.

   El profesor Kei-ichiro Ishiguro de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chiba, Japón, se propuso abordar esta cuestión. Para ello, los investigadores compararon primero la actividad genética en óvulos fetales inmaduros (ovocitos) y células germinales masculinas, que no experimentan la misma detención prolongada, mediante secuenciación de ARN de célula única. Esta comparación, junto con datos de ratones con meiosis retardada, les permitió identificar un gen previamente desconocido que se activa específicamente en los ovocitos poco antes de que entren en la fase de latencia.

   El equipo denominó a este gen Omc1 y a su proteína OMC1 (Proteína 1 del cromosoma meiótico específico del ovocitos). Experimentos posteriores demostraron que OMC1 está presente en los cromosomas del óvulo en las mismas ubicaciones que la cohesina REC8 y permanece allí desde la etapa fetal hasta la edad adulta.

   Para investigar la función de OMC1, el equipo modificó genéticamente ratones para que carecieran de Omc1. Una vez que los óvulos producidos por estos ratones entraron en su largo período de latencia, la cohesina REC8 comenzó a desaparecer de los cromosomas antes de lo normal. Como resultado, incluso los óvulos jóvenes de estos ratones mostraron una cohesión cromosómica debilitada y errores en la separación cromosómica similares a los que se observan con frecuencia en óvulos de mayor edad.

   Cabe destacar que, cuando los investigadores restauraron OMC1 en ovocitos adultos, los niveles de REC8 en los cromosomas se recuperaron parcialmente y los errores cromosómicos disminuyeron, lo que sugiere que OMC1 trabaja activamente para mantener REC8 en su lugar. "Según estos resultados, OMC1 no debería considerarse un factor que detiene el envejecimiento en sí mismo, sino un factor de mantenimiento que prolonga la vida útil cromosómica de los óvulos", comenta el profesor Ishiguro.

   Estudios genéticos previos han identificado variantes en el homólogo humano OMC1, CCDC201, asociadas con la menopausia precoz y la pérdida de la función ovárica. Para explorar el posible impacto funcional de dichas variantes, el equipo analizó una proteína OMC1 de ratón truncada, correspondiente a una de las variantes humanas de CCDC201. La proteína truncada no se localizó en los cromosomas de los ovocitos y no pudo restaurar la cohesión cromosómica. Estos hallazgos sugieren que la disfunción de OMC1/CCDC201 podría contribuir a la variabilidad en el envejecimiento reproductivo.

   En resumen, este estudio aporta información valiosa sobre cómo los ovocitos mantienen sus cromosomas, con importantes implicaciones para la salud reproductiva en sociedades donde la edad promedio al tener hijos está aumentando. "Creemos que revelar parte del mecanismo que protege la cohesión cromosómica del deterioro relacionado con la edad es de suma importancia en la sociedad actual, donde cada vez más personas tienen hijos a edades más avanzadas", concluye el profesor Ishiguro.

A largo plazo, estos hallazgos podrían contribuir al desarrollo de estrategias para comprender, evaluar o, potencialmente, mitigar el deterioro de la calidad de los óvulos asociado a la edad.

   En la próxima década, los científicos podrían encontrar formas seguras de preservar o complementar la función de OMC1 antes de que la cohesina se pierda irreversiblemente.

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