Archivo - Mujer cortando espinaca, alimento rico en betaína. - ALEKSANDARGEORGIEV/ ISTOCK - Archivo
MADRID 31 Jul. (EUROPA PRESS) -
El consumo de alimentos ricos en colina y betaína se asocia con una evolución más favorable de algunas funciones cognitivas en personas mayores con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico, según han revelado investigadores de la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica CatSud (IRBCatSud) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN).
Según ha detallado el CIBER en un comunicado, el deterioro cognitivo es uno de los principales desafíos asociados al envejecimiento. Aunque forma parte del proceso natural de hacerse mayor, factores como la obesidad, el síndrome metabólico o las enfermedades cardiovasculares pueden acelerar la pérdida de funciones como la memoria, la atención o la capacidad de planificar y tomar decisiones.
El estudio, publicado en 'The American Journal of Clinical Nutrition', ha buscado ampliar la evidencia existente sobre el papel de la alimentación en la salud cerebral y, para ello, ha evaluado durante dos años los hábitos alimentarios y la función cognitiva de 6.610 hombres y mujeres de entre 55 y 75 años participantes en el proyecto 'Predimed-Plus', uno de los ensayos clínicos más grandes de Europa sobre alimentación y estilo de vida.
Los investigadores han puesto el foco en la colina, un nutriente esencial implicado en la formación de las membranas celulares y en la producción de acetilcolina, un neurotransmisor fundamental para procesos como la memoria y el aprendizaje, que puede encontrarse en los huevos, el pescado, las carnes magras y los productos lácteos. En paralelo, han estudiado el papel de la betaína, que deriva de la colina, participa en diferentes procesos metabólicos y de protección celular y es abundante en cereales integrales, espinacas, remolacha y algunos mariscos.
Según muestran los resultados, las personas con una mayor ingesta de colina presentaron una evolución más favorable de la atención y del lenguaje, mientras que una mayor ingesta de betaína se asoció con una destaca preservación de la función ejecutiva, que hace referncia al conjunto de capacidades que permite planificar, resolver problemas o tomar decisiones, y también del lenguaje. Las asociaciones fueron especialmente evidentes entre los participantes con los consumos más elevados de estos nutrientes.
"Nuestros resultados sugieren que nutrientes presentes en alimentos de consumo habitual pueden contribuir a preservar determinadas funciones cognitivas durante el envejecimiento", han señalado los investigadores del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la URV Héctor Vázquez-Lorente y José María Manzanares-Errazu, primeros autores del estudio.
El investigador principal del proyecto 'Predimed-Plus' y catedrático de Nutrición de la URV Jordi Salas-Salvadó ha destacado que los hallazgos apuntan que la dieta no solo influye en la salud cardiovascular, añadiendo nueva evidencia sobre su impacto en la salud cerebral.
Los investigadores han comentado que promover patrones alimentarios ricos en alimentos que aporten colina y betaína podría formar parte de futuras estrategias nutricionales orientadas a preservar la salud cognitiva durante el envejecimiento.
Sin embargo, han enfatizado que se requieren más estudios, que realicen un seguimiento más prolongado, para confirmar estos beneficios y determinar hasta qué punto estos nutrientes pueden ayudar a prevenir el deterioro cognitivo y la demencia a largo plazo.